Los síntomas de la hipoglucemia son similares a un ataque de ansiedad, temblores y palpitaciones. En los casos graves, hay vértigo, debilidad y dolor de cabeza.

El azúcar en la sangre baja, las hipoglucemias se manifiestan, y el cuerpo no tarda en responder. El cuerpo libera hormonas como la adrenalina a partir de las glándulas suprarrenales. “Esta hormona estimula la liberación de azúcar contenido en las reservas del organismo y, a la vez, causa síntomas similares a los de un ataque de ansiedad: sudoración, nerviosismo, temblores, desfallecimento, palpitaciones y, a veces, el hambre”, informa a la NM Davide Camacho, presidente de la Sociedad Portuguesa de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo y profesor de la Facultad de Medicina de Oporto.

Las hipoglucemias pueden aparecer en pacientes con tumores productores de insulina o en los diabéticos que toman medicamentos estimulantes de la secreción de la insulina o la propia insulina.

Las reacciones ocurren. Hay episodios ligeros, que son la mayoría, pero también hay casos graves que tienen un gran impacto en la salud de los pacientes, son motivo de preocupación y requieren tratamiento médico inmediato. “El suministro de glucosa al cerebro se reduce y aparecen síntomas como vértigo, confusión, agotamiento, debilidad, dolores de cabeza, un comportamiento inadecuado que puede ser confundido con un estado de embriaguez, incapacidad de concentración, trastornos de la visión, convulsiones y coma”, resume el experto.

Las fluctuaciones del azúcar en la sangre causan preocupaciones. Davide Roble alerta para varias complicaciones. “La hipoglucemia es un evento grave de personas que viven con diabetes y se asocia a deterioro cognitivo (problemas de memoria), reducción de la calidad de vida, eventos cardiovasculares y mortalidad. La hipoglucemia prolongada puede dañar el cerebro de forma irreversible y llevar a estados de demencia. Además de los costes económicos asociados”, refiere.

La hipoglucemia sigue siendo la principal barrera para alcanzar los niveles de glucosa necesarios para prevenir las complicaciones diabéticas de la hiperglucemia crónica de la diabetes.

El azúcar en la sangre puede variar. En una persona sana se mantiene en niveles más o menos constantes. En los diabéticos, es alto y tiene grandes fluctuaciones que resultan de lo que comen, del ejercicio que hace, y la acción de los medicamentos que toman.

“Hoy sabemos que el mantenimiento de los niveles de azúcar cerca del normal permite evitar las principales complicaciones de la diabetes: la retinopatía diabética, que es la principal causa de ceguera en el mundo occidental; la nefropatía, la principal causa de insuficiencia renal; y la neuropatía, que junto con la enfermedad arterial de los miembros lleva a la amputación.” Y añade: “Por eso, es indispensable un equilibrio entre lo que el paciente toma, lo que se come y el ejercicio que hace.”

“Cuando un diabético mantiene el tratamiento y hace más esfuerzos físicos o salta una comida corre el riesgo de tener una baja de azúcar”, refiere Davide Camacho, presidente de la Sociedad Portuguesa de Endocrinología, diabetes y metabolismo.

En los últimos años se han desarrollado medicamentos que tienen la capacidad, a pesar de su potencia a reducir la glucosa en sangre, de no causar hipoglucemias.

Unos orales, otros inyectables. “Las insulinas basales, como la insulina degludec, son terapias de nueva generación que causan menos hipoglucemias, especialmente las nocturnas. Además, tienen una larga duración de acción (superior a 42 horas), siendo administrada una vez al día.” Son insulinas consideradas innovadoras y que se mantienen los valores de la glucosa en sangre estables, durante el día y la noche, y se comparan con otras “llegan a conseguir la reducción de las hipoglucemias graves (40%) y hipoglucemias nocturnas graves (53%) sin aumento del riesgo cardiovascular.”

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