Los juegos de la final de la Copa Libertadores, en la ciudad de Buenos Aires, enfrentando a Boca Juniors y River Plate, van a jugar sin los aficionados de los equipos visitantes, oponiéndose a la petición expresa del presidente argentino, Mauricio Macri.

El presidente de Boca, Daniel Angelici, y el de River, Rodolfo D’Onofrio, anunciaron que no habrá excepción a las reglas que se aplican en el fútbol local desde 2013 y que impiden el acceso de los aficionados de los equipos visitantes, con el objetivo de reducir la violencia alrededor de los juegos.

Los líderes de los dos clubes acordaron posponer el inicio de los juegos por una hora, a las 17:00 locales, 10 y 24 de noviembre, en los estadios de La Bombonera y el Monumental de Núñez, respectivamente casas de Boca Juniors y de River Plate.

Angelici y D’Onofrio, que agradecieron la iniciativa de Macri, también invitaron a los aficionados a “vivir las finales con pasión y en paz”, subrayando que los equipos son “rivales y no enemigas”.

Boca Juniors y River Plate disputarán la primera final de la Copa Libertadores y será entre dos equipos argentinos.

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