Fue en los años 60 cuando José Fernández vio los trabajos de Giovanni Michelotti en una Librería en la ciudad de México, y desde luego se enamoró de sus modelos, teniendo el sueño de tener un ejemplar especial. Sin embargo, tuvo que esperar casi seis décadas, hasta el verano de 2018, para ver su creación completa, un tributo al diseñador del siglo XX.

Ferrari

“Si nunca lo intentas, nunca lograrás conquistar nada” es el lema de José Fernández, habiendo tardado 57 años en conquistar su sueño. Hay que retroceder más de cinco décadas, cuando José estaba hojeando un libro de la marca Ferrari, y vio un Ferrari 250 Europa, con carrocería Vignale, dibujada por Michelotti.

Este coche tenía la firma típica de ese diseñador, una línea de cintura alta y un techo bajo y hundido. Desde luego, José comenzó a imaginar su modelo diseñado por Michelotti, creando una miniatura en madera de balsa. Posteriormente, con la aparición del Ferrari 340 America, José refinó su modelo utilizando siempre referencias de Michelotti.

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Sólo con la llegada del nuevo milenio José pensó que su diseño había terminado y, por lo tanto, se puso en contacto con una persona de Buenos Aires para esculpir una miniatura, más detallada y más grande, construida con espuma y plástico. Después de varias horas de investigación, José llegó a la conclusión de que el Ferrari 330 GTC era la mejor base para construir este modelo, debido a su distancia entre ejes y anchura.

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Después de buscar lo que había en venta, encontró un ejemplar a la venta en la ciudad de Nueva York con el chasis número 7877. Después de la compra, comenzó el desmantelamiento del automóvil y la reconstrucción del motor, mientras que José y su esposa fueron a Italia, a la fábrica de Scaglietti, en Módena, para aportar más información a la cerca de la transformación del modelo.

Durante una década, José buscó varios especialistas para iniciar la construcción del automóvil, pero siempre sin éxito. Hasta que en 2015 llegó a The Creative Workshop en Florida, una empresa especializada en restauración de clásicos.

Al principio, Jason Wenig, fundador de la empresa, estaba muy preocupado por hacer el trabajo, pero después de que José le contara toda la historia, éste empezó a trabajar en el proyecto desde el principio. Básicamente, la construcción comenzó de cero, porque había varias cosas mal hechas, y la propia estructura ya no estaba en las mejores condiciones.

Toda la carrocería se construyó a mano, en aluminio, con las técnicas tradicionales de la época, así como el resto del 330 GT Speciale. La construcción duró tres años, pero al final el trabajo es fenomenal, con varios detalles que recuerdan a los modelos de los años 50. El chasis original mantiene sus Matching numbers para el motor y la caja.

El motor es un Columbo V12 de 3967 cc y 24 válvulas, equipado con tres carburadores Weber 40 DCZ para cargar 296 cv. Se han utilizado varios equipos originales de los años 50, como las llantas de rayos Borrani Record, el volante Nardi, los manómetros Jaeger, los faros Marchal, la bocina Magneti Marelli y la piel Vaumol.

El proyecto se terminó finalmente en 2018 y se presentó en el Quail – Motorsports Gathering, junto a un Ferrari 340 America. José Fernández finalmente vio su sueño hecho realidad.

Está bien que no sea un proyecto oficial de Ferrari, ni un trabajo hecho por las carretillas italianas, pero no deja de tener estilo y presencia como si fuera uno de ellos, además de un significado bastante fuerte, sobre todo para José.

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