Un estudio publicado este sábado 30, en la revista científica Lancet aleación uno de cada siete nuevos casos de diabetes en el mundo se deriva de la contaminación del aire. La relación ya fue sugerida en estudios científicos desde el 2016, pero el nuevo trabajo considera una encuesta con datos médicos de 1,7 millones de estadounidenses, acompañados por ocho años y sin datos que indicaran previamente la enfermedad.

En estos pacientes se han analizado cuestiones de laboratorio y se investigó la presencia de partículas, fragmentos microscópicos de polvo, suciedad, humo, hollín y gotas líquidas.

Diabéticos ‘adquiridos’ desafían tabúes

La estimación presentada por la revista es de los que 3,2 millones de nuevos casos (14% del total) sólo en 2016 estarían vinculados a la asociación diabetes-contaminación que, también respondería por 10 millones de muertes. “Nuestra investigación muestra una conexión significativa entre contaminación del aire y la diabetes en todo el mundo”, dijo Ziyad Al-Aly, líder de la investigación en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, Estados Unidos.

El riesgo global está, de acuerdo con los investigadores, más orientado a los países de bajo ingreso, como la India, que no tienen recursos para mitigar la contaminación y el cambio climático, según la Lancet Planetary Health. Pero aún así, según el estudio, el riesgo es alto, incluso cuando se consideran los niveles seguros de contaminación admitidos por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud.

Estudios realizados en diversos laboratorios del mundo en los últimos dos años ya indicaban que la contaminación del aire contribuye al desarrollo de la enfermedad al reducir la producción de insulina y provocar la inflamación, lo que impide que el cuerpo de convertir la glucosa de la sangre en energía para el cuerpo. “Diez o quince años atrás, pensábamos que la contaminación del aire causada por la neumonía, el asma y la bronquitis, y no mucho más que eso”, señala Philip Landrigan, director de salud global de la Escuela de Medicina Icahn, Mount Sinai, en Nueva York.

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