Hay smartphones desconocidos que tienen la capacidad de dejar al mundo hablando de ellos, aunque no pertenezcan a las marcas más conocidas.

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Con su nuevo smartphone, Realme desafía los límites de lo que se puede conseguir con un smartphone de 200 euros. La marca, que pertenece a la gigante China Oppo, ha empaquetado varias características de gama superior en un equipo muy asequible.

Para empezar, el Realme X tiene una pantalla abollada de 6,5 pulgadas con una resolución de 2.340×1.080 píxeles y sin corte ni perforación. El smartphone está equipado con un procesador Snapdragon 710 de ocho núcleos, 4GB de memoria RAM y 64GB de almacenamiento interno.

A nivel de las cámaras, la principal está compuesta por dos sensores, uno de 48 megapíxeles y otro de 5 megapíxeles. La cámara frontal es de 16 megapíxeles y está integrada en un mecanismo automático que permanece oculto en la parte superior del teléfono.

También tiene otras características destacadas para un smartphone tan barato: soporta la tecnología de carga rápida VOOC 3.0, que permite cargar casi toda la batería en menos de una hora, y también tiene un lector de huellas digitales integrado en la pantalla, una tecnología que se ha visto principalmente en dispositivos premium.

Con un precio básico de 2.000 renminbi, el equivalente a 200 euros, el Realme X estará disponible en una primera fase en el mercado chino. La marca también ha confirmado que dentro de unas semanas se lanzará en la India.

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