Sara Manitoski, de sólo 16 años, murió durante un viaje escolar en marzo de 2017, cerca de la Isla de Vancouver, en Canadá. Sólo en diciembre, la familia se enteró por qué: su muerte fue atribuida al síndrome del shock tóxico (SCT) por el uso de tampón.

El caso

En el día en que murió, los amigos de Sara pensaron que ella todavía estaba durmiendo, y salieron de la cabaña que compartían para tomar el desayuno. Cuando regresaron, ella todavía estaba en la cama y su alarma se disparó sin parar.

Funcionarios y personal de emergencia trataron de llevar a cabo la reanimación cardiopulmonar en la chica, sin éxito.

Nueve meses después, un forense determinó que Sara murió de SCT, con base en la cepa de Staphylococcus aureus se encuentra en un tampón que aún estaba dentro de su cuerpo. El informe del forense también señaló que había otros signos de la enfermedad.

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De acuerdo con la hermana de Sara, Carli Manitoski, la adolescente no se sentía bien antes de ir a dormir esa noche. “Mi hermana se quejó de dolores en el estómago antes de ir a dormir y no despertó”, dijo Carli en una publicación en la red social Facebook, en diciembre de 2017. El texto está destinado a concientizar a otras chicas sobre los peligros del mal uso del tampón.

Tampón y bacterias

La SCT es causada por la exposición a la bacteria estafilococo, que libera toxinas en el torrente sanguíneo de una persona. Estas toxinas pueden propagarse por el cuerpo y los órganos, causando daños.

Los síntomas generalmente incluyen fiebre alta, presión arterial baja, vómitos y erupción cutánea. Es importante obtener atención médica de inmediato, ya que la enfermedad puede ser mortal hasta en un 50% de los casos.

La SCT aún es bastante rara, afectando a menos de una de cada 100.000 personas en los Estados Unidos, por ejemplo, de acuerdo con datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades del país.

Además, es totalmente evitable. Según recomendaciones de Jerez Ross, especialista en salud ginecológica y obstetricia del Centro de Salud Providence Saint John, en Santa Mónica (Estados Unidos), el tampón no debe ser mantenido dentro del cuerpo por más de ocho horas cada vez, y las mujeres deben optar por productos con la menor absorción posible

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