La góndola que almacena el yogur es capaz de confundir a cualquiera, incluso porque no todos los productos que están ahí pueden recibir ese nombre. Están las bebidas lácteas y las leches fermentadas, que tienen envases similares e ingredientes hasta que están cerca, pero composiciones nutricionales muy diferentes. Vea lo que cambia entre esos artículos y acierte a la hora de elegir.

yogurt

Tipos de bebidas 

-Yogures: el yogur está constituido por una buena porción de ingredientes lácteos, al menos un 70%, lo que hace que tenga una mayor cantidad de proteínas y calcio. Además, ofrece al principio dos tipos de bacterias beneficiosas, Streptococcus thermophillus y Lactobacillus bulgaricus, y leche en polvo, que ayuda a mantener su consistencia más firme y cremosa.

– Leche fermentada: son productos como Yakult y Chamyto. Como dice su propio nombre, se trata de leche fermentada por bacterias beneficiosas, como Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus casei, Bifidobacterium sp., Streptococcus thermophilus, que ayudan a recomponer la flora intestinal y mejoran la inmunidad, y lo hace la opción más rica en ese ingrediente. Entiende más sobre la leche fermentada.

– Bebida láctea: contiene menos sustancias de origen lácteo, lo que justifica su consistencia más líquida, y posee una cantidad menor de bacterias beneficiosas y un menor valor nutritivo, ya que contienen almidón, frutas, colorantes, fermentos lácteos, entre otros. Toda bebida láctea debe figurar como tal en la etiqueta, aunque no figure en la etiqueta.

Diferencias en las dosis de grasa

En este caso, el yogur se divide en su totalidad, semidesnatada y desnatada, en orden decreciente según la cantidad de dicha sustancia presente en la formulación.

  • Integral: contiene como mínimo 3 g de grasa por cada 100 g;
  • semidesnatada: entre 0,6 y 2,9 g de grasa total por cada 100 g de producto;
  • desnatada: debe tener como máximo 0,5 g de grasa total en la casilla 100 g de alimento.

El descremado puede tener menos de la mitad de grasas y calorías de la integral. Por lo tanto, el último es una buena opción para aquellos que quieren limitar la ingesta de este tipo de nutriente, pero es importante recordar que, en el caso de la leche, aunque la grasa esté saturada y forme parte de una dieta equilibrada, no aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y está asociada con un menor riesgo de obesidad, según estudios.

¿Y los lights?

Este término indica que algunos de los componentes del alimento se han reducido en al menos un 25% con respecto al componente convencional. Normalmente se refiere a la grasa, el sodio o el azúcar. Recordando que un producto con menor cantidad de grasa, por ejemplo, no es necesariamente pobre en otros ingredientes, como el azúcar, o que sea menos calórico. Así que siempre vale la pena revisar la etiqueta.

Opción con probióticos

En ese caso reciben una dosis extra de lactobacilos y bifidobacterias, microorganismos activos en el interior del cuerpo humano y aportan una serie de beneficios, principalmente para el intestino. Algunas investigaciones indican que mejoran la inmunidad, ayudan a reducir el colesterol y a combatir la diabetes. Pero no todo el yogur es probiótico, porque muchos se producen con un tipo que no sobrevive en el estómago, y por eso no tiene esa acción. Así que si no hay lactobacilos y bifidobacterias en la etiqueta, no confíes.

Versión griega

El yogur griego o griego todavía no aparece en una especificación legal en Brasil, pero en la literatura científica internacional está en la categoría de yogur concentrado, con mayor contenido de proteínas y grasas que el tradicional.

Normalmente, tienen hasta un 10% más de proteínas y hasta un 30% más de grasas, lo que hace que tenga una consistencia más firme y cremosa, obtenida mediante la extracción del suero de la leche. Por aquí, sin embargo, suelen recibir también dosis de espesantes como gelatina o goma, o crema de leche, almidón o grasa para presentar esa consistencia, dejándolos más lejos de ser un yogur de verdad.

¿Tiene bacterias del bien?

Fíjese bien qué productos con adición de bacterias suelen revelar cuáles son en la etiqueta. Observe cuidadosamente si estas bacterias son lactobacilos o bifidobacterias, ya que otros tipos pueden no sobrevivir hasta su llegada al estómago.

No se deje engañar

A algunos yogures con cantidades muy grandes de azúcar, sustancia que no siempre está descrita en la lista de ingredientes de esa manera. También puede aparecer con otros nombres, como jarabe de Malta, glucosa, sacarosa, azúcar invertido, maltosa, dextrosa, maltodextrina, glucosa de maíz, entre otros. Y es importante tener en cuenta que aparecen en orden decreciente, es decir, cuanto más cerca estén del comienzo de la relación, mayor será la cantidad.

 

 

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