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El último combatiente de la guerra de 1941 con el Ecuador

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Por Lewis Mejía Prada, periodista especializado en temas bélicos

Del 23 al 31 de julio de 1941 tuvo lugar la batalla de Zarumilla durante el conflicto armado entre Perú y Ecuador, y la Asociación de Recreación Histórica de Lima, 79 años después, la recuerda con una réplica del uniforme que usaron nuestros combatientes en la frontera.
El último combatiente del conflicto de 1941 con el Ecuador aún patrulla la frontera norte, justo en el sector donde hace casi 80 años sucedió la batalla de Zarumilla.
Pero… ¿Se trata de un fantasma que ha vuelto para hacernos recordar aquella tremenda lucha ocurrida entre los días 23 y 31 de julio de 1941?
¡Negativo, señor!
Es Erick Aguilar, un soldado solitario que, armado con un fusil Máuser original peruano modelo 1909, reconstruye para la Asociación de Recreación Histórica los capítulos poco conocidos de nuestra historia, los usos y costumbres del momento que hoy se deben explicar.
“Empezamos investigando cómo estaba constituida la fuerza de reserva que defendió Lima en enero de 1881 durante la Guerra del Pacífico. Hallamos leyes, documentos y libros, y en base a eso logramos hacer uniformes y conocer cómo se vivía en la época”, expresa desde su emplazamiento en la ciudad de Tumbes.
La réplica del uniforme de faena que utilizaron los soldados del Ejército Peruano en las diversas operaciones de combate durante el conflicto de 1941, es su reciente logro dentro de la agrupación.
Aguilar explica que en esos años nuestro Ejército tenía dos uniformes, el de paseo o ceremonias, muy vistoso. Y el de combate, mucho más sencillo, sin distintivos para que el enemigo no pudiera identificar a qué unidad pertenecía.
Era un traje de estilo militar francés, confeccionado en algodón dril y, según el investigador, estaba disponible en tres colores: verde olivo, verde petróleo y beige o arena.
Y eso era debido a que a veces no había suficiente tela en el mercado para vestir a todos los batallones que fueron movilizados al norte para la defensa de la Patria.
Tumbes, de clima cálido y húmedo, al mediodía está cerca de los 30 grados centígrados de temperatura. Y a la vista, este uniforme resulta ser un tanto sofocante en el lugar, peor aún si se trata de correr por la propia vida evitando un disparo del rival.
Sin embargo, la tela permitía proteger al soldado en un terreno agreste, con ramajes y muchos insectos, como los zancudos que hoy sabemos son portadores del dengue hemorrágico.
Para esta réplica, Julio Maldonado, otro investigador de la asociación, examinó el uniforme original que se guarda en el ‘Salón de la Victoria’, el museo del Batallón de Infantería Motorizado Zarumilla No. 5.
Esta unidad es la antecesora del legendario Batallón de Infantería No. 5 que combatió en esa histórica batalla de ocho días y puso fin a la guerra.
“Comparamos telas y colores, revisamos las costuras y otros detalles como los botones. Comprobamos que los uniformes originales tienen detalles internos, como un forro de tocuyo para los hombros, cosido a mano”, cuenta Aguilar.
En esa época también se usaban unas vendas protectoras en las piernas, hechas de paño o lona, de un metro con 20 centímetros de largo, que cubrían la caña de los botines de cuero color marrón y evitaban que el recluta se enredara con las zarzas y se lastimara con otros arbustos espinosos.
Además, portaba un chaleco táctico. Era un equipo P-08 de manufactura británica, de lona gruesa con broches de bronce, usado para llevar municiones y demás objetos útiles en la misión.
En cuanto al fusil Máuser original peruano modelo 1909, calibre 7,65 x53 mm, llegó a los cuarteles en 1910 para equipar a todas las tropas, que todavía iban pobremente dotadas del variopinto y obsoleto armamento del siglo XIX.
Este modelo, basado en el Máuser 98 o Gewehr 98, es más largo que las versiones sucesivas, como la de 1936, denominada Máuser ZB, a su vez hecha en la hoy desaparecida Checoslovaquia.
O el tipo carabina, también más corto para empleo de la caballería y como arma de autodefensa de los servidores de las piezas de artillería.
En cuanto al casco, en las fotos de hoy se luce uno original, de acero al carbono, marca Adrian, modelo M-15, de origen francés. Incluye una cresta deflectora metálica a lo largo de su eje, necesaria para desviar las esquirlas y otros objetos.
Los ‘casques’ fueron adquiridos junto a otro equipamiento durante el gobierno de Mariscal Oscar Benavides, al final de la guerra con Colombia de 1932, como parte del proceso de modernización de las fuerzas armadas.
Usados por primera vez en las trincheras europeas de la Primera Guerra Mundial, tenían varios símbolos propios de las unidades militares francesas, pero los que Perú encargó incluyeron un sol radiante en el frente, en referencia al incario.
Por ese elemento los ecuatorianos dijeron que nuestras tropas realmente eran japoneses peleando a favor del Perú, versión para motivar la ayuda de los Estados Unidos, en ese entonces distanciado del Imperio del Sol Naciente.
Este casco, con la carrillera de cuero original pero sin el forro interno –que era de lona- fue obtenido de una tienda de antigüedades en el jirón Quilca por 250 soles, más 150 por un porta bayoneta.
“Hay que tener suerte, a veces se encuentran objetos de valor que son únicos. Por eso, si eres amante de la historia militar, te recomiendo dar una vuelta por ahí”, refiere quien forma parte de un grupo único en nuestro país.
Lo que sí se mandó hacer es el uniforme, que le costó 350 soles. Las vendas fueron compradas en el sitio de comercio electrónico e-Bay a un fabricante en Inglaterra y le costaron 120 soles.
Mientras en Argentina y Chile los grupos de recreación histórica son numerosos, y en Europa y los Estados Unidos hasta se escenifican grandes batallas con un cuidado milimétrico sobre el uso de uniformes y equipos, aquí estamos en pañales.
Pero con ganas de crecer. Y de hecho lo hacen. Un proyecto en marcha es la fabricación del calzado del soldado del siglo XIX, que eran un poco diferentes a los de hoy.
“No eran de suela vulcanizada como hoy. Eran de cuero, cosidos a mano y con clavos de madera. Tuvimos que buscar en todo Lima hasta que encontramos a un zapatero que se animó a confeccionarlos. Ahora tenemos varios pares, réplicas exactas”, concluye.
La Asociación de Recreación Histórica trabaja con municipalidades y organizaciones culturales; y asiste a eventos como las ceremonias del Morro Solar de Chorrillos y del Parque Reducto en Miraflores, en enero de todos los años.
Pero ojo, no acepta a chauvinistas ni revanchistas. La historia ya está hecha, no la podemos cambiar. Ellos solo investigan, rastrean datos y difunden los conocimientos. Y se divierten un poco.
Saben que su trabajo es importante porque aquel pueblo que olvida su historia está condenado a repetir los errores en el futuro.
NOTA:
¿Quieres mandarte hacer un uniforme de la época con estilo original? ¿Hacerte socio? ¿Investigar y participar en los eventos académicos?

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