“Como oftalmólogos tenemos que tener la responsabilidad de proporcionar los mejores tratamientos y evitar la propagación de la enfermedad y de la ceguera”, dice Juan Higuera

“La retinopatía diabética es la manifestación ocular más importante en la diabetes”, considera Rita Flores, médico oftalmólogo en el Centro Hospitalario Lisboa Central y profesora en la Nueva Medical School, en la mesa redonda “Retinopatía Diabética y sus impactos en la salud visual”, moderada por José Enríquez, presidente del Grupo de Estudios de la Retina.

“La retinopatía diabética es un drama, porque sigue siendo la principal causa de ceguera y pérdida de la visión en la población activa. Estas personas quedan incapacitadas para el trabajo y terminan por ser una carga para el sistema de seguridad social”, refiere Juan Higuera, médico oftalmólogo en el Centro Hospitalario de la Universidad de Coimbra.

La visión y el ojo son, muchas veces, subvalorizados porque es un órgano pequeño, no es considerado de vital importancia porque la vida de una persona no depende de él. “Pero si preguntamos a un diabético, ¿cuál es la complicación que más se teme, responde que es la ceguera o falta de visión”, subraya Juan Higuera. Según los datos publicados en el año 2015 por la Sociedad Española de Oftalmología, al menos 25 mil personas tienen pérdida de la visión debido a la diabetes y 13 mil están ciegos por retinopatía diabética en Portugal.

El que la diabetes hace al ojo

Hay varios tipos de diabetes, pero es el aumento de glucosa en sangre, azúcar en la sangre, que provoca las grandes complicaciones oculares hasta alcanzar un tejido muy específico del ojo, provocando la retinopatía diabética. “Tiene una relación más central, en el que predominan los fenómenos de edema macular, o más periférico, con las complicaciones de la isquemia”, explica Rita Flores.

En el primer caso, “la incompetencia de los vasos de la retina, que dejan de funcionar correctamente, permiten el derramar líquido del interior de los vasos para el espacio de la retina, lo que provoca el engrosamiento y edema de la retina”, resume Juan Higuera.

En el caso de la isquemia se produce la oclusión de los vasos, que se quedan sin la sangre y la retina sin nutrición, lo que provoca la isquemia, la retinopatía diabética a la administración. “El edema macular y la retinopatía diabética a la administración son las principales causas de pérdida de visión en estos diabéticos”, concluye Juan Higuera.

Este profesor universitario e investigador alerta sobre el hecho de que, muchas veces , estos pacientes pueden tener edema macular o formas isquémicas, y no tener síntomas. “Es importante identificar a estas personas sin síntomas, para que se pueda hacer a tiempo los tratamientos disponibles, que han cambiado mucho en los últimos tiempos, y que dan a los enfermos esperanza y los resultados en términos funcionales”, señala Juan Higuera.

En el origen está la diabetes

“La diabetes es una enfermedad heterogénea y compleja. Decimos, hasta que la diabetes no es una enfermedad sino un bolso donde ponemos hoy en día todo un conjunto de situaciones que se caracterizan por la glucosa en sangre alta”, explica José Manuel Boavida.

Para Juan Higuera, “la diabetes llega a una amplia población, es una enfermedad cruel porque no me duele, y son las complicaciones de la diabetes que traen los grandes problemas como las amputaciones, los infartos, los derrames cerebrales, insuficiencia renal. Es una enfermedad con un peso grande en términos sociales y económicos, y tiene que ser abordado de manera multidisciplinar”.

El diabético de tipo 1, más joven, puede tener una agudeza visual, con una mancha saludable, sin edema, pero con alteraciones proliferativas marcadas en la retina periférica, en la vertiente isquémica.

El paciente de tipo 2 es más mayor, tiene una vertiente edomatosa más agresiva que las complicaciones proliferativas, que pueden aparecer pero que, de una forma general, no son tan agresivas.

 

Fuente: Jornaldenegocios.pt

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