La mayoría de los animales tiene la gestación más corta y los partos de menor duración, y las crías se desarrollan más rápidamente. Entonces por que, los humanos después de gestar por 9 meses, pasamos por un parto extremadamente arriesgado, que a lo largo de los siglos mató — y aún mata —a las madres. Conocida por las características de las mujeres?¿Y por qué, aún por encima, nacemos tan vulnerables que llevamos años para ser mínimamente independientes? La respuesta, por increíble que parezca, está en nuestra evolución.

Regresando en el tiempo

Al analizar los fósiles de nuestros antepasados de 7 millones de años atrás, es posible notar poquísimas similitudes; una de ellas era el caminar sobre dos piernas. Allí se estaba iniciando un proceso evolutivo que nos traería a donde estamos hoy.

Para conseguir alimentos, teníamos que recorrer largas distancias y ser capaces de lleva a ellos. Esto hizo que nuestra estructura ósea y muscular tuviera que cambiar, lo que incluye la estructura de la pelvis; o sea, el canal por donde los cachorros anteriormente pasaban, que era recto y directo, se ha distorsionado por causa de la que sería la postura y del estrechamiento de las caderas. Pero no se detuvo por ahí. Nos seguimos evolucionando, y nuestro cerebro comenzó a aumentar, y junto con él, nuestro cráneo.

La suma de todo esto hizo que las dos partes sufrieran mucho más en el parto: la madre, y que tenía el cuerpo adaptado para la sobre-vivencia, pero no era suficiente para que el parto pudiera suceder sin la sensación de decenas de huesos quebrándose; y la niña, que necesitaba del aire empezaba a retorcerse de diversas formas para salir del útero de la madre y, para ello, tuvo que nacer con un esqueleto formado principalmente de cartílago y con el cráneo parcialmente abierto (llamado de mollera), lo que la hace mucho más vulnerables que los otros “los cachorros”.

 

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