La verdad es es qué el estrecho de Ormuz es una de las zonas más importantes y geoestratégicas del mundo. Es en esta zona donde muchos analistas consideran que va empezar la tercera guerra mundial.

Irán

Tras el histórico acuerdo pactado entre Irán y el grupo 5+1 (Rusia, China, EE.UU., Francia, Reino Unido y Alemania), en el año 2015, conocido como el plan de acción conjunta y la derrota del Estado Islámico (DAESH), en Irak y Siria, las tensiones en toda la zona habían disminuido considerablemente.

Pero tras la salida del acuerdo nuclear por parte de los Estados Unidos y las injustas sanciones imperiales de este último contra Irán, la república islámica ha amenazado con cerrar el estrecho de Ormuz.

Estados Unidos siguiendo las órdenes del lobby sionista desea poner en jaque la economía de la nación iraní, impidiéndole la venta de su crudo en el mercado internacional, lo cual traería serias consecuencias para la población civil iraní.

El punto a señalar es que en esta zona del golfo pérsico pasa el 30% del petróleo del mundo. Países como Irak, Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos sacan su petróleo por vía marítima, y al cerrar Irán el grifo del golfo pérsico habría una crisis mundial con consecuencias inimaginables.

En primera instancia, los Estados Unidos lanzarían una agresión militar a gran escala contra el país persa, destruyendo su infraestructura militar y civil.

Esta agresión contaría con el apoyo de Israel, Arabia Saudita, los países ribereños del golfo pérsico (Bahrein, Qatar, EAU y Kuwait), tradicionales adversarios de la república islámica de Irán.

Por el otro lado, estaría Rusia, el mayor aliado de Irán en la región, que tendría que intervenir directamente, ofreciéndole todo tipo de armamento de defensa y de a ataque e incluso jugaría un papel más activo y profundo del que actualmente desarrolla en Siria, atacando intereses estadounidenses e israelíes en la zona.

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Rusia por sus intereses económicos no permitiría que caiga Irán, ni tampoco permitiría el llamado “cambio de régimen”. China por su parte entraría de una forma más activa en los conflictos del Oriente Medio.

Dando asesoría logística y militar a Irán, también podría mandar una parte de su ejército para asegurar la integridad de la nación persa. Rusia y China han advertido demasiadas veces que no permitirán que Irán, se convierta en una Libia o una Siria.

Estados Unidos, Israel y Europa Occidental se enfrentarían contra Irán, China y Rusia. Estos últimos también contarían con el apoyo de otros aliados regionales como Hamás en Palestina, Hezbolá en el Líbano (que podrían atacar a Israel de manera directa), Siria y las milicias chiíes de Yemen e Irak también se sumarían al conflicto.

En caso de ser así y elevarse la tensión un ataque prematuro y no premeditado por parte de cualquier bando podría generar un conflicto nuclear a escala global.

Otro elemento a señalar es que en la zona costera iraní reside en su mayoría población árabe. Por eso después de una posible invasión militar por parte de las potencias extranjeras el objetivo sería balcanizar a Irán, creando un nuevo estado llamado el Arabistán, robándole el estrecho de Ormuz a Irán y dejándole sin salida al golfo pérsico. E incluso han sonado voces en la Liga Árabe de cambiar el nombre de golfo pérsico a golfo arábigo, tratando de borrar todo el pasado de Irán ligado a esta importante zona marítima.

Dejar a la república islámica sin acceso al golfo pérsico siempre ha sido uno de los objetivos del imperio anglosajón. Por esos desde hace varias décadas tienen portaaviones y su armada cerca de las costas Iraníes. EE.UU. tiene ubicada en esta zona la quinta flota, una de sus bases navales más poderosas de todo su ejército.

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El Reino Unido también tiene fuerza marítima en este lugar y además de eso Francia y Estados Unidos tienen grandes bases militares en Emiratos Árabes Unidos (EAU), todas ellas amenazando a Teherán con una intervención militar directa y tratando de asegurar el control de las rutas del petróleo como siempre a su favor.

El estrangulamiento económico es solo el primer paso para debilitar internamente a Irán, y pedir revueltas internas que socave la seguridad del país, debilitando las fronteras y permitiendo el acceso de grupo terroristas como el Estado Islámico (Daesh), AL-Qaeda, los talibán y los muyahidines del pueblo (MKO) entre otros. Estos extremistas causarían una limpieza étnica, destruirían la infraestructura, y sobre todo, el legado histórico y el patrimonio cultural y arquitectónico de Irán (antigua Persia).

Pretender crear una “primavera árabe” en Irán para destruir el país desde adentro y luego empezar con el proceso de balcanización, dándole independencia a Arabistán (teniendo el control absoluto del estrecho de Ormuz, las potencias occidentales), también a los kurdos iraníes.

Recordemos que Estados Unidos e Israel siguen con su sueño de crear el “Gran Kurdistán” (robándole territorio también a Irak, Turquía y Siria) y el Baluchistán (Estado hipotético creado a partir de territorio iraní y pakistaní).

El imperio en su mapa de remodelación del Medio Oriente quiere conformar nuevos países, basándose en su etnia, religión o lenguaje, por eso también buscan el Azerbaiyán unificado y el Turkmenistán unificado.

Fragmentar a Irán en varios países es la prioridad de la política exterior de los Estados Unidos en estos momentos. Después del fracaso y la derrota sufrida en Afganistán, Irak, Libia, Siria y Yemen los tentáculos imperiales se dirigen a la república islámica de Irán.

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Jaime Uribe Rocha Periodista y columnista en medios escritos, experto en marketing político