“Pie diabético” es la denominación dada a los diversos problemas que se producen en el pie debido a complicaciones de la enfermedad de la diabetes. El pie diabético se caracteriza por la ausencia de sensibilidad, debilidad articular y muscular, lo que se traduce en la inestabilidad del mismo.

Esta inestabilidad está asociada a la quiebra de los mecanismos de protección intrínsecos y a la ausencia de sensibilidad ante las agresiones extrínsecas, factores que aumentan el riesgo de aparición de hipertensión, deformaciones y úlceras.

Ante la inestabilidad y el alto riesgo del pie es importante elegir el calzado adecuado, una vez que el calzado inadecuado es el principal factor responsable por cambios y/o lesiones. El calzado para diabéticos se le denomina semi-ortopédico de prevención y debe presentar características como ancho, largo y alto correctos, así como una correcta adaptación al pie.

Además de esto, también es importante prestar atención a los materiales del zapato, la suela y la plantilla.

Así, es imprescindible que la base del zapato tenga un ancho correspondiente a la del pie, una punta ancha, alta y redonda, un cuerpo confeccionado con materiales suaves y sin costuras internas, un talón estable, cordones o tiras de velcro, suela de entre 0,5 mm y 1 cm y un tacón estable inferior a 2 cm para los hombres y 4 cm para las mujeres. El pie no debe estar cómodo y blando al caminar.

Un calzado con estas especificidades evita que se reúnan condiciones propicias a la aparición de lesiones o alteraciones en el pie, como posicionamientos viciosos que puedan contribuir a la deformación de los dedos, las uñas encarnadas, hematomas, zonas de fricción o de un ambiente caliente y húmedo propicio para la propagación de hongos y bacterias.

Esta elección de calzado debe ser cuidada, siendo por ello imprescindible el asesoramiento por parte de un Podólogo, en particular si existe ausencia de sensibilidad, apoyo incorrecto, la excesiva presión o deformación en el pie. Incluso después del asesoramiento y con el paciente bien calzado, el Podólogo debe evaluar todas las zonas del pie sujetas a trauma y confeccionar sistemas de alivio de presión. Las órtesis de silicona y las órtesis plantares pueden ser utilizadas para la prevención de las lesiones.

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