Horas después de que los republicanos hayan perdido el control de la Cámara de Diputados, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se declaró este miércoles “victorioso” de las elecciones legislativas.

En una entrevista convocada por la Casa Blanca, el presidente estadounidense advirtió de que, por más deseable que sea para sus opositores demócratas, no sería razonable proponer la destitución de un gobierno que está impulsando el “mayor éxito económico de la historia”. Con humor, insistió en su reelección en el año 2020.

“Hemos tenido un tremendo éxito en el Senado y nos quedamos muy cerca de una completa victoria”, afirmó, para luego señalar los casos más emblemáticos de éxito de los republicanos, como la elección de gobernador de Florida, Rick Scott, sobre el veterano senador demócrata Bill Nelson. “Seré honesto: fue una gran victoria.”

El presidente estadounidense tendrá que enfrentar, a partir de enero, una Cámara liderada por su archi-enemiga Nancy Pelosi y con la mayoría de los votos de la oposición. Pelosi fue reelegida diputada federal por el California, el martes, y debe ser llevada a la presidencia de la Cámara, con disposición sin disfraces de avergonzar a Trump con la solicitud de divulgación de sus declaraciones de impuesto de renta y de conducir a un posible juicio político.

En las elecciones de mitad de mandato de este martes (6), los republicanos perdieron 37 sillas y se quedaron con un total de 199. Los demócratas pasaron de los 193 puestos actuales para la mayoría de 222. Trump, sin embargo, no pudo mantener el control republicano en el Senado, con 51, mientras que la oposición se quedó con 46. Dos senadores, entre ellos el izquierdista Bernie Sanders, han sido elegidos como independientes.

Las elecciones la participación también de las decisiones del electorado para 36 de los cincuenta gobiernos estatales. En este punto, los republicanos continuaron gobernando la mayoría de los 26 estados.

“Podemos hacer legislaciones increíbles con los demócratas”, afirmó, en una señal protocolario en favor de la disminución de la polarización política en el país. “Pero si los demócratas de la Cámara me vengan a investigar, no vamos a colaborar”, advirtió.

Trump se colocó en un escenario en el salón principal de la Casa Blanca y se mostró dispuesto a responder a las decenas de preguntas de la prensa acreditada en la Casa Blanca. Con habilidad para revertir las preguntas provocadoras en ofensas a los questionadores, él me hizo una señal que mantendrá, en sus últimos dos años de mandato presidencial, su agresión contra la prensa americana.

El presidente se enojó con un periodista de la CNN, acusó a un periodista de insultarlo y llamó a otro profesional de “racista”. En vez de asignar la organización de la entrevista a su secretaria de prensa, Sarah Huckabee Sanders, prefirió conducir e imponer orden al evento.

“Siéntate! Usted está groseramente, interrumpiendo la pregunta de él”, gritó Trump, en varias ocasiones, enojado con los reporteros que se levantaban de los asientos para hacer preguntas, muchas veces cruzando sus compañeros.

“Cuando usted está reportando fake news, CNN hace a los montes, ustedes son los enemigos del pueblo”, dijo Trump Tim Acorsta, reportero de esta red de televisión que le había preguntado sobre su política draconiana contra la inmigración.

Yamiche Alcindor, de la PBS News Hour, ha tenido la suerte de equivalente a la de Acosta al cuestionar Trump sobre el presunto apoyo del Partido Republicano a grupos supremacistas blancos. “Lo que el señor hará?”, preguntó el reportero, de origen afro-americana.

“Esto es una pregunta racista”, disparó el presidente, señalando a Alcindor. Momentos después, dijo que eran falsas las declaraciones de su ex-abogado Michael Cohen de que había hecho comentarios racistas en el pasado. “Yo nunca haría eso. Nunca hice declaraciones racistas.”

Cuestionado sobre su ambición de reelección en el año 2020, Trump dijo con un extraño buen humor. “Mike, usted va a competir conmigo?, le preguntó al vicepresidente, sentado en la primera fila. Mike Pence hizo un gesto de consentimiento, riendo. “Va por el mismo?”, insistió, provocando risas.

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