Donald Trump habrá pedido a sus colaboradores que calculen los costos de tener una trinchera con caimanes y serpientes en la frontera con México. También quería que el muro que construimos fuera electrificado.

Donald Trump

El Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, llegó a pedir a colaboradores cercanos y responsables de la política de inmigración de los Estados Unidos que estudiaran la posibilidad de construir en la frontera con México una trinchera con caimanes y serpientes.

“En privado, el Presidente habló a menudo sobre la posibilidad de fortalecer un muro en la frontera con una trinchera llena de agua y serpientes y caimanes, instando a sus colaboradores a hacer una estimación de costes”, dice el New York Times. Además, dice ese periódico, Donald Trump quería que el muro de la frontera fuera “electrificado y con púas capaces de cortar carne humana en la parte superior”.

Además, Donald Trump habrá insistido con su equipo en la posibilidad de que el ejército pueda disparar a los inmigrantes apuntando a sus piernas.

Las solicitudes se habrán hecho en una reunión en marzo de este año, sobre la que el New York Times publica ahora detalles, en lo que es una publicación previa adaptada del libro “Border Wars: Inside Trump’s Assault on Immigration”, de los autores Michael D. Shear y Julie Hirschfeld Davis, periodistas de esa publicación.

En esa reunión, que estaba programada para durar 30 minutos pero que terminó a las 2: 00, Donald Trump mostró desagrado por su equipo, sobre todo por la entonces Secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen.

“Me están haciendo quedar como un idiota”, dijo Donald Trump, pidiendo a su equipo que colaborara para que se aumentara la política de control de migración, incluido el cierre de la frontera con México en su totalidad, impidiendo la entrada de personas y Bienes. “Mi campaña fue sobre esto, esta es mi causa.”

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En una conversación con Kirstjen Nielsen, cuya actuación como secretaria de Seguridad Nacional no agradó a Donald Trump, quien la despidió en abril de este año, el Presidente de los Estados Unidos habrá pasado por alto el hecho de que el ejército no tiene autorización legal para derribar drones utilizados por las redes de tráfico en la frontera sur de los Estados Unidos.

“Kirstjen, no me escuchaste la primera vez, cariño”, dijo Donald Trump. “Dispárales. Cariño, dispárales, ¿sí?

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