La directora y actriz porno que asumió haber sido paga por no hablar de una relación que tuvo con el Presidente de los Estados Unidos habló sobre toda la polémica que se instaló a su alrededor.

“Yo fui una verdadera cabra con él”. Es así que comienza la primera gran entrevista de Stormy Daniels, la ex-amante de Donald Trump, tras el escándalo que la propia actriz y directora de películas porno especuló en el inicio del año.

En medio de toda la tormenta mediática, política y judicial que involucra al presidente de los Estados Unidos, Stormy Daniels fue uno de los nombres que más tinta ha hecho correr. La actriz estuvo en las bocas del Mundo cuando en enero de 2018 The Wall Street Journal (WSJ) publicó un artículo donde explicaba la forma como Donald Trump le pagó 180 mil dólares (a través de su abogado, Michael Cohen), un mes antes de las elecciones presidenciales, para no revelar que había tenido relaciones sexuales con el actual líder estadounidense.

Desde entonces, Cohen declaró culpable de ocho delitos en un juicio que tiene la lectura de sentencia programada para el 12 de diciembre de 2018 y la tasa de popularidad de Trump descendió. Daniels, que salvo algunas excepciones, aún no había hablado abiertamente sobre el tema, aceptó hablar con la revista New York sobre la relación que tuvo con Trump y las repercusiones del escándalo que ella conllevó.

“Yo fui una verdadera cabra con él”, comienza por afirmar la actriz. La entrevista que concedió a la periodista Olivia Nuzzi se inserta en una especie de rúbrica en la que se explora la relación de las mujeres con el poder. Precisamente por eso es que una de las primeras preguntas estaba relacionada con el hecho de haber tenido uno de los hombres más poderosos del mundo en una posición sumisa en términos sexuales. Fue en el seguimiento de esta cuestión que Stormy Daniels dice que “dio palmadas en el trasero” de Trump (traducción de la expresión americana ‘spanking’), algo que la propia tuvo como sugerencia, a modo de broma, y que Trump aceptó. “Él se quedó tan asombrado con aquello. Yo había sugerido jugar, él no estaba a la espera de que yo lo fuera realmente hacer. Obviamente, que el tenía que hacerlo”, dice Daniels.

Dos personas han tenido una relación sexual consentida: a primera vista, no hay nada de malo. El problema es todo lo demás que se unió más tarde. O sea, el hecho de que una de estas personas se convirtiera en presidente de los Estados Unidos y de haber pagado para ocultar el encuentro sexual.

Daniels dice que pasaron varios años hasta el día en que estaba “en la tierra”, a trabajar en New Jersey cuando su teléfono comenzó a explotar”. “Primero entré en pánico. Tipo, ‘Oh, Dios mío, ¿qué va a pasar? Van a enviarme a matar.’ Había firmado un acuerdo de confidencialidad.”, explica la propia al hablar de la fecha en que el artículo del WSJ fue publicado.

Las primeras reacciones a la polémica

La actriz y directora dice que tenía algunas sospechas de que alguien iba a revelar el asunto. Su abogado ya le había hablado de eso por alto y garantizado que iba a hacer bien, bastaba con no decir nada.

Sin embargo, esto no fue suficiente para mitigar la sensación de pánico causado por la divulgación de la información. “Todo el mundo pensaba que yo quería atención o estaba mintiendo. No me importaba que supieran que había dormido con alguien, no quería era ser considerada mentirosa. Y eso fue exactamente lo que sucedió. Las personas que creyeron en mí pensaron que yo había divulgado la historia para tratar de extorsionar al presidente. Los otros pensaron que yo era una interesada. ‘Ah, tu carrera en el porno estaba en la cuneta’. En realidad no estaba. Estaba muy bien, hasta que. Era la segunda directora mejor pagada de la industria y la mujer más premiada por la realización de este tipo de películas. Estaba a realizar películas de gran presupuesto todos los meses.”, explica Daniels.

Fue en esta primera fase, que todo parecía correr por el peor: muchos tenían miedo de apoyar públicamente, nadie aparecía en sus fiestas en discotecas… Todo cambió, sin embargo, con la publicación de un artículo de la revista Rolling Stone que mostró una faceta más íntima de Stormy Daniels. “El 60 Minutes [programa de periodismo de investigación norte-americano] también hizo una gran diferencia. Las personas pudieron darse cuenta de que no era un idiota”, añadió

¿Y que es lo que pretenden estas mujeres? Stormy se supone que no sabes muy bien qué hacer. Dice que todo comenzó con ella a querer salvar “su propio cuero” y, de repente, fue la encargada de “salvar el mundo”. “Esto fue muy difícil para mí”, afirma, diciendo luego que muchas veces, cuando salga del escenario, “sólo quería llorar”. Comenzó a ser asolada por el miedo de desiludir aquellas que creían en ella y depositaban esperanza y muchas veces dio por usted a rechazar “el proyecto” que le habían depositado.

Un nuevo momento de inflexión se produjo cuando comenzaron a divulgarse las imágenes de los inmigrantes mexicanos que fueron “encerrados en jaulas”. “Fue en ese momento que yo creo que ok, que mierda este hijo de puta! Vamos a esto, chicas!'”

Mirando hacia atrás, Stormy dice que su experiencia con Trump no fue tan importante. “Las personas piensan que esto definió mi vida, pero sólo fueron 12 horas de un día. Es molesto porque yo soy mucho más que eso, y sólo será lo que las personas van a recordar cuando piensen en mí.” De repente, todo el trabajo que ha desarrollado a lo largo de los años, la carrera que se solidifica dentro y fuera (llegó a realizar videoclips de música, por ejemplo) de la industria del porno se reducen a Trump.

Han pasado diez años desde la relación sexual que tuvo con el actual Presidente de los Estados Unidos, y lo que tiene ahora es un “prestigio inmerecido”. “Ya llegué a tener partidarios de Trump a querer sacar fotos conmigo y pedir autógrafos que me decían: ‘sólo quiero conocer a la mujer que él ha elegido para tener relaciones sexuales’. ¿Qué es lo que pasa con estas personas?!”, pregunta, enfurecida.

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