Recordado este sábado, 11, El Día Mundial de la conciencia de la enfermedad de Parkinson pone de manifiesto las dificultades a las que se enfrentan tanto en la vida diaria como durante el tratamiento del individuo afectado.

Parkinson

La enfermedad se manifiesta de diferentes maneras en los pacientes, lo que dificulta la comprensión y el apoyo de familiares y amigos, además de un diagnóstico seguro. El músico Ozzy Osbourne, ex vocalista de la banda británica Black Sabbath, por ejemplo, no presenta los temblores popularmente conocidos y muy característicos.

“Se trata de una enfermedad plural, que se presenta de diversas maneras. Los temblores y la rigidez muscular, dos peculiaridades del Parkinson, que son más frecuentes, también están presentes en otras patologías que dan lugar a movimientos involuntarios. De la misma manera, otros síntomas también significativos se presentan en ella. Por lo tanto, hay muchos factores para basarse y eso ya representa un obstáculo”, cuenta el neurocirujano funcional, maestro y doctor por la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) Claudio Corrêa.

A pesar de que es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente del mundo, que se queda detrás del Alzheimer, muchas personas desconocen sus principales características.

Entre ellas se encuentran: lentitud de movimientos; dificultad para caminar; desequilibrio; inestabilidad postural; rigidez muscular; dolores musculares; pérdida progresiva de las expresiones faciales; cambios en el habla y la deglución; problemas en movimientos finos, como los escritos; cuadros depresivos y temblores de las extremidades en reposo.

Diagnóstico

Para llegar al diagnóstico de la enfermedad de Parkinson, se realiza inicialmente un análisis del historial del paciente y una evaluación neurológica que observa al menos tres de cuatro signos: lentitud y reducción de los movimientos, rigidez en las extremidades, temblores y problemas de puesta.

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Los exámenes de imagen, como la resonancia magnética y la tomografía computarizada, raramente se piden, ya que normalmente no presentan cambios.

Las dificultades de los enfermos son muchas. “Van desde el prejuicio, la falta de comprensión y apoyo de familiares y amigos a las peregrinaciones por muchos médicos y la dificultad de obtener un diagnóstico seguro. Además, los síntomas que presenta la enfermedad van limitando la autonomía del paciente cuando no son tratados. Muchos tienen serios problemas para alimentarse, ponerse su propia ropa e incluso bañarse”, dice el neurocirujano.

Tratamiento

El tratamiento evoluciona según el cuadro presentado. No obstante, en todos los casos se recomienda un seguimiento multidisciplinar. Esto significa que diferentes áreas de actuación, como psicología, fisioterapia y Fonoaudiología, pueden sumarse en la rehabilitación – tanto física como mental – del individuo. El objetivo es no solo contener la progresión de los síntomas, sino devolver la capacidad funcional y la autonomía.

“Algunas personas, sin embargo, reciben la recomendación de pasar por procedimientos quirúrgicos. Lo más eficiente hoy en día es la Neuroestimulación cerebral profunda del inglés Deep Brain Stimulation, hecha con el implante de electrodos en las regiones del cerebro afectadas por la enfermedad de Parkinson”, explica Correa.

El propósito del procedimiento es modular estímulos en puntos cerebrales específicos, lo que puede normalizar o reducir considerablemente los temblores de las extremidades y la rigidez que limita la movilidad del paciente, siendo una técnica mínimamente invasiva.

La enfermedad tiene tratamiento, pero no hay prevención específica, explica Correa. “Aún no es posible detener el reloj biológico al envejecer, pero una buena alimentación, la práctica de actividades físicas y la convivencia social, así como evitar el consumo excesivo de alcohol y tabaco, ayudan a mantener el sistema inmunológico y hacen que las funciones neurológicas sean más resistentes a los procesos degenerativos”.

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