Estudio realizado en el Reino Unido indica que el crecimiento de la depresión ha sido constante y gradual en las últimas dos generaciones.

El estrés y la ansiedad son aspectos comunes de la vida cotidiana actual, donde el bullicio y el ritmo acelerado son constantes. En casos de mayor estrés o presión, estos aspectos pueden llevar a problemas psicológicos, que se traducen en diversos tipos de depresión.

El embarazo es una posible entrada para tales situaciones de mayor estrés, en la que la mujer se siente más frágiles y expuestos a varios cambios, con las cuales no siempre pueden hacer frente. Tal situación se denomina depresión, pre parto, una realidad que no es de hoy, pero que ha venido a afectar cada vez más futuras madres.

Esta fue la principal conclusión de un estudio ahora publicado en JAMA Network Open, que apunta específicamente a la generación nacida entre 1980 y 1995 – la llamada generación millenial – cuya prevalencia de depresión pre parto es visualmente mayor que la señalada en la generación anterior, y tiende a crecer dentro de la propia generación, ya que entre el 90 y 92 de la tasa de mujeres con depresión pre-parto era de 17%, valor que aumentó a 25% en los años inmediatamente siguientes.

Rebecca Pearson, autora de dicho estudio, alerta sobre los riesgos que se derivan para el desarrollo del bebé y que se deben a la presión laboral en el que se lucha por la igualdad de derechos, pero el sexo femenino no deja de sentir la presión en el momento de los derechos de la natalidad. La presión financiera o inevitable comparación de éxito a través de los medios de comunicación también son justificaciones alegadas para el problema que se centra en la sobrecarga de trabajo y no tanto en la tristeza y desmotivación.

 

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