El organismo de protección de la salud de los Estados Unidos ha lanzado una recomendación sobre el manejo del pollo que incendió la conversación en las redes sociales y también en las cocinas.

lavar pollo

¡No laven el pollo crudo!

Esa fue la alerta publicada recientemente en Twitter por los Centros de control de enfermedades de los Estados Unidos (CDCs, en inglés, o la agencia de protección de la salud), advirtiendo que lavar la carne del ave antes de cocinarla puede hacer que los microbios se extiendan por otros alimentos y utensilios de cocina.

La recomendación generó un debate acalorado, entre los que agradecieron el consejo, los que la rechazaron diciendo no confiar en la higiene de los envases de pollo – y los que ironizaran hallada excesivamente alarmista o agregando que basta con limpiar el fregadero después de limpiar el pollo para acabar con las bacterias.

Sin embargo, el CDC mantuvo su recomendación original, afirmando que no era necesario crear pánico en torno al tema, sino recordando que la mejor forma de limpiar un ave es cocinándola bien.

“No se debe lavar ni el pollo ni otras carnes ni huevos antes de cocinarlos. Eso puede propagar microbios por toda la cocina”, dice el órgano.

En 2014, la Agencia Reguladora Alimentaria del Reino Unido (FSA, en Inglés) también advirtió que lavar el pollo antes de la cocción aumenta el riesgo de propagación de la bacteria campylobacter en las manos, en las superficies y utensilios de cocina e incluso en la ropa, por las gotas de agua que se esparcen.

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Hábito y rumores

La advertencia ocurrió poco después de que una investigación identificara que el 44% de los británicos lavaban la carne cruda, ya sea porque creían que estaban eliminando gérmenes o simplemente por costumbre.

La bacteria campylobacter, citada por el FSA, es una de las causas más comunes de intoxicación alimentaria – causando dolor abdominal, diarrea, fiebre, náuseas y vómitos – y está presente en carnes y vegetales crudos o leches no pasteurizados.

La manera más eficaz de combatirla, según informa la OMS, es precisamente cocinando bien los alimentos y garantizando que su interior esté caliente.

“Campylobacter se propaga fácilmente, y algunas bacterias son suficientes para enfermar”, dice el FSA.

En general, estas intoxicaciones pasan después de unos días, pero en determinados grupos-niños pequeños, ancianos y personas que padecen enfermedades que dañan su sistema inmunológico, como el SIDA – la infección puede ser fatal.

En casos más raros, puede haber complicaciones como hepatitis, pancreatitis (infección del hígado y del páncreas, respectivamente) y síndrome de Guillain-Barré, en la que la infección lleva al sistema inmunológico a atacar el sistema nervioso, causando parálisis.

“Aunque la gente tiende a seguir las recomendaciones para manipular aves, como lavarse las manos después de tocar la carne cruda y cocinarla completamente, nuestra investigación muestra que lavar el pollo crudo es una práctica común”, afirmó en 2014 la presidenta del FSA, Catherine Brown.

“Por lo tanto, hacemos una advertencia para que la gente interrumpa esta práctica. También queremos concienciar sobre el riesgo de contraer el campylobacter como resultado de una contaminación cruzada (cuando un alimento infectado contamina otro).”

El FSA recuerda que almacenar bien pollo crudo también es importante: “cubre el pollo y guárdalo en la parte inferior del refrigerador para evitar que gotas de su líquido caigan en otros alimentos contaminándolos”, dice el órgano.

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