Daniel Peredo soñamos tu sueño

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Era casi de tarde cuando recibí una llamada mientras conducía.

-Hola hijo, qué pasa estoy manejando. 

– Papá, Daniel Peredo ha muerto..

– No puede ser…

– Si Papá, no puede ser… – Y escuché su llanto que era conmovedor, comprendí en el sollozo de mi hijo que era un día distinto, un día en el que el Perú lloraría.

Y es que Daniel nos hizo soñar su sueño, nos hizo creer en algo en que no creíamos muchos o tal vez millones, en la clasificación de Perú al mundial, nos mostró la fe en la blanquiroja, y estoy seguro fue inspiración en muchos jugadores de la selección.

Sus narraciones eran épicas, sus gritos de gol nos hacían hervir la sangre, su estilo único he inconfundible, su voz vibraba encendiendo nuestros espíritus, ¿Qué extraña magia tenia Peredo?…

Hay muchas preguntas que nos haremos sobre Daniel Peredo y que tal vez nunca se respondan, preguntas en el que siempre navegará el ¿Por qué?

De esos partidos de los lunes me había hablado Lucho Meoño, colega periodista, eran pichangas de periodistas en el club Aelu.

Nos preguntaremos siempre ¿Por qué ahora? Por qué Daniel Peredo se tuvo que ir, faltando tan poco para el Mundial esperado largos 36 años, si ese era su mayor sueño narrar los partidos de Perú en Rusia, que extraños misterios tiene la vida, ¿Dios por qué le paso esto a él? podríamos respondernos las más trilladas respuestas, como, “así es la vida”, “la muerte llega en cualquier momento”, pero acaso estas respuestas nos satisfaseran, quiero confesar que pensando en esto me he dicho en mis adentros como creo que muchos, golpeando algo con rabia, “Puta madre por qué”… por qué la vida le negó  esto a él, al hincha que narraba con pasión los partidos cruciales, por qué la vida lo privó del mundial, si era un sueño que nos hizo soñar.

Lo comparo con Moisés que llevó a su pueblo a la tierra prometida pero él nunca pudo entrar, sólo verlo de lejos, así fue Daniel Peredo, no llevó con su fe al mundial, nos gritó los mejores goles, y nos hizo llorar con su muerte… lo vi en diciembre en radio capital era el programa de Mónica Cabrejos y fui a conversar con un colega periodista, de pronto entró Peredo con un polo ceñido, e ingresó a la sala contigua, yo conversaba con alguien a 4 metros, lamentablemente no puede hablar con él.

Hoy en su despedida el Estadio Nacional estaba repleto, dándole el adiós a su mejor hincha, aquel que creyó cuando nadies creía, yo aún no digiero que se haya ido faltando sólo meses antes del mundial, muchos años esperó para estar ahí, para gritar los goles de Perú en la copa del mundo, esto me sabe a tragedia, una injusticia de la vida, entonces muchos dirán, es sólo futbol, y yo le diré la vida está conformada de momentos, de júbilos de alegría  y este era el sueño de Peredo, un sueño que nos hizo soñar y se hizo realidad, y el no estará ahí…

 

Si existiera los viajes en el tiempo volvería aquel día de diciembre en las instalaciones de radio Capital y al verlo a Peredo me hacercaria a él y lo abrazaría llorando en su hombro como un niño, derrumbandome en sollozos y él me miraría sin comprender y extrañado.

Y cuando llegue el momento largamente esperado por más de 36 años en el que nuestra selección peruana este por fin en el gramado del estadio Saransk en Rusia frente a la selección de Dinamarca, en el que más de 30 millones de peruanos frente a las pantallas estén al borde de la histeria y temblando de emoción, esperando el pitazo inicial del arbitro, en ese preciso instante, mirándonos hacia adentro, con una alegría tristísima, no diremos, “falta alguien, falta alguien, falta alguien”, y es que puede haber cielo y paraíso si no están los nuestros completos, será como una mesa de navidad incompleta…

Tal vez ahora quiera creer que él si estará en el mundial, tal vez en un universo paralelo, Daniel Peredo nunca murió y llegó al mundial y gritó los goles del Perú y todos gritamos sus goles provocando temblores en los sismografos, tal vez esto es sólo un mal sueño y el sigue vivo, con sus lentes, con  su chispa, con su voz y diga otra vez hasta el hartazgo y nosotros disfrutemos de ese hartazgo acompañando su grito, saltando, y con lagrimas en los ojos… ¡¡¡Ganamos!!!… ¡¡¡Ganamos!!!… ¡¡¡Ganamos!!!…

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