Por segunda vez, un paciente fue curado con un transplante de médula ósea. Pero los riesgos del proceso hacen que no sea viable a corto plazo.

VIH

Por segunda vez, un paciente con VIH parece haberse liberado definitivamente del virus, demostrando que el primer éxito, la cura de Timothy Ray Brown, el llamado “paciente de Berlín”, conseguida hace 12 años, no fue solo una anomalía.

Se han abierto las puertas a una cura definitiva para la enfermedad que se ha convertido en una epidemia global. El resultado se logró mediante un trasplante de médula ósea – un tratamiento que normalmente se reserva a personas con cánceres en sangre. El artículo científico que describe el estudio fue publicado ayer en la revista Nature.

Un equipo médico de la Universidad de Cambrige, dirigido por Ravindra Gupta, recogió médula ósea de donantes portadores de una mutación que genera glóbulos blancos resistentes al VIH – las células responsables del sistema inmunitario, y que son objeto del virus, que se replica a partir de ellas.

El paciente que recibió el trasplante – cuya identidad permaneció anónima-además de ser portador de VIH tiene una forma de cáncer de sangre resistente a la quimioterapia. Por lo tanto, requería un trasplante de médula ósea, en el que sus células sanguíneas serían destruidas y sustituidas por células del donante resistentes al VIH.

Aparentemente, el virus presente en el paciente no pudo infectar los nuevos glóbulos blancos y dejó de tomar antirretrovirales 16 meses después. 18 meses después de terminar la medicación, aún no hay señales del virus.

Hasta ahora, los investigadores han encontrado 38 personas infectadas con VIH que han recibido transplantes de médula ósea y están monitorizando los casos. Otro paciente habrá dejado de tomar antirretrovirales hace cuatro meses, esperando las conclusiones.

El resultado es alentador, sobre todo porque el paciente no recibió un tratamiento previo tan agresivo como Brown, que fue sometido a radioterapia, además de quimioterapia, entró en coma y casi murió en el tratamiento. “La radiación de hecho daña la médula ósea”, explicó Gupta, al presentar su estudio, que demuestra que no es necesaria una supresión tan pesada del sistema inmunitario, para que los antiguos glóbulos blancos, infetables por el virus, no vuelvan a producirse. “Creo que esto cambia el juego”, explicó el científico, que añadió: “todo el mundo creía, después del paciente de Berlín, que básicamente necesitabas casi morir para curar el VIH, pero ahora tal vez no sea necesario.”

Sin embargo, a pesar de los avances, el procedimiento no debe ser ampliamente utilizado por ahora, dado el alto riesgo del procedimiento, cuando se compara con el gran avance en los tratamientos del VIH, que permiten una vida normal a los pacientes, cuando medicados adecuadamente, tiene muy pocos efectos secundarios que la obligación de tomar una batería diario de antirretrovirales.

Otra desventaja de los trasplantes de médula es que la resistencia se basa en mutaciones en el gen CCR5, que regula el receptor de la célula a la que se une el VIH. Sin embargo, varias cepas utilizan otros receptores, y este tratamiento sólo puede tratar “probablemente alrededor del 50% de las personas que viven con VIH, si no menos”, según Timothy Henrich, especialista en Sida de la Universidad de California, En declaraciones al “The New York Times”. La mutación en el CCR5 es la misma que utilizó el científico chino He Jiankui, quien afirmó haber alterado el genoma de dos niños para hacerlos resistentes al VIH.

A pesar de las dificultades, el éxito del equipo de Gupta abre el camino a nuevos enfoques, estimulando el interés en terapias genéticas. Gero Hütter, que trató al paciente de Berlín, aseguró a la CNN que”este nuevo caso apoya la idea de seguir buscando una cura para el VIH”.

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