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Medicina

¿Cómo mantener el cerebro joven? Las recomendaciones de un médico neurólogo

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Nuestro cerebro es especialmente relevante, porque es el sustrato biológico de lo que nos define: la capacidad de sentir emociones y la capacidad de pensar (entender a nosotros mismos y entender lo que nos rodea). Por eso es importante mantener el cerebro joven, es decir, sano. Hoy es el Día Mundial del cerebro. Un artículo de Paulo Simões Coelho, especialista en Neurología.

Hay muchas cosas que considerar en este sentido. Sin embargo, tratamos de prevenir las enfermedades neurológicas que causan muerte e incapacidad, encontraremos un buen plan de actuación. ¿Y cuáles son esas enfermedades?

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Las dos principales causas de discapacidad de muerte relacionada con el cerebro son el ictus (que ha sido la principal causa de muerte e incapacidad en Portugal en las últimas décadas) y la demencia.

El derrame cerebral es una lesión súbita de una parte del cerebro, que provoca una lesión de un vaso, generalmente un arte (obstrucción o ruptura de un arte). Demencia es el término atribuido a una serie de enfermedades que causan una pérdida de capacidades cognitivas, en grado suficiente para condicionar la incapacidad, interfiriendo así en varios ámbitos de la vida diaria (personal, familiar y social). La forma más frecuente de demencia es la enfermedad de Alzheimer, que afecta a aproximadamente el 5-6% de las personas mayores de 65 años y, a pesar de las pérdidas en múltiples áreas de la cognición, la característica más significativa es el trastorno de la memoria.

A pesar del carácter repentino e inesperado con el que se manifiesta un derrame cerebral, esta es una enfermedad que se ha construido lentamente a lo largo de años. Es el resultado de los efectos negativos de varias enfermedades y hábitos de vida, que a lo largo del tiempo va dañando las artes y el corazón, convirtiéndose, por tanto, en factores de riesgo vascular. Se trata de una serie de enfermedades y hábitos, de los que Salento la hipertensión arterial, la dislipidemia (cuando hay niveles anormales de grasa en la sangre), la diabetes, la obesidad, el tabaquismo y el sedentarismo.

Estas dolencias y hábitos aumentan también el riesgo de demencia, por lo que su prevención presenta un doble beneficio.

¿Y cómo se evitan estas enfermedades?

Tener una dieta equilibrada

Los hábitos alimenticios adecuados son esenciales para mantenernos sanos y evitar un gran número de enfermedades. El cerebro, para mantenerse “joven”, necesita una dieta que le proteja de las enfermedades mencionadas y que son consecuencia del exceso de ingestión de sal, grasas saturadas y calorías inadecuadas a las necesidades.

Además de los excesos mencionados, uno de los principales errores dietéticos es también la escasa cantidad de verduras y frutas ingeridas.

Entonces debemos buscar una dieta compuesta principalmente de vegetales y frutas (por lo tanto rica en potasio y otros elementos como los bioflavonoides), procurando al mismo tiempo consumir una baja cantidad de sodio (sal) y de grasas saturadas.

Implica retirar el foco de productos como refrescos, fritos, salados, del tradicional filete con arroz y patatas (y sus variantes), pero con enormes ganancias en salud y calidad de vida.

Hay que señalar que esta dieta, además de evitar el consumo de alimentos nocivos, nos permite tener acceso a una serie de nutrientes, vitaminas y sales minerales esenciales para diversos procesos bioquímicos y biológicos del cerebro.

Practicar actividad física

Hoy en día es muy fácil ser sedentario. ¡No tenemos tiempo para nada y lo hacemos todo el tiempo! Pero ser sedentario te quita tiempo (de vida). Y, además, nos da una mala vida (recuerdo que el derrame es la principal causa de discapacidad).

¡No ser sedentario significa hacer al menos 40 minutos de ejercicio moderado durante 3 ó 4 días a la semana! Es un pequeño paseo rápido, por ejemplo, después de cenar.

Si nos aprovechamos de los nuevos relojes o pulseras de ejercicio, que registran velocidad y Distancia recorrida, puede ser incluso un momento desafiante, en el que podemos intentar superarnos.

La verdadera dificultad para realizar actividad física es sólo nuestra inercia. El éxito que se me viene a la mente es la de una mujer que sigo con la enfermedad de Parkinson, que después del diagnóstico y después de esta invitación a permanecer activa, inició clases de natación, con eso aprendió a nadar, y actualmente tiene una rutina envidiable, con ganancias en movilidad, salud y bienestar.

Controlar los factores de riesgo

La prevención y el tratamiento eficaz de las diversas enfermedades que he mencionado o la identificación de hábitos como el tabaquismo y el alcoholismo son esenciales para mantener el cerebro sano.

Las consultas de Medicina General y Familiar, junto con otras especialidades, son esenciales. Esto es especialmente importante en tiempos de pandemia. El tratamiento de estas enfermedades (y otras) no debe interrumpirse. Las consultas, los exámenes diagnósticos y los tratamientos en las unidades de salud no deben retrasarse. Las unidades de salud se han preparado para reducir significativamente el riesgo asociado a la pandemia mediante la aplicación de medidas para garantizar la seguridad de todos.

Estimular el cerebro

Mantener el cerebro activo es fundamental para prevenir el declive cognitivo a lo largo de toda la vida.

Un período particularmente sensible es el de la jubilación, donde es muy fácil reducir notablemente el esfuerzo cognitivo.

Evitar el sedentarismo intelectual es importante tanto en personas sanas como en personas con trastornos cognitivos leves. Este esfuerzo puede realizarse de forma “casera” con actividades como la lectura o como juegos (crucigramas, sopa de letras, cálculo, acertijos o rompecabezas).

De forma organizada, se puede conseguir con la asistencia de una universidad superior o de algún curso (como el aprendizaje de una lengua o de un instrumento musical).

Por último, desde un punto de vista clínico, la rehabilitación cognitiva es realizada por Psicólogos, en sesiones específicamente creadas a tal efecto, con tareas adaptadas a las dificultades y necesidades de cada persona.

Dormir bien
Mantener los hábitos de sueño adecuados a lo largo de la vida es esencial para proteger el cerebro. El sueño es un proceso fisiológico necesario para la salud general y cognitiva. Las enfermedades del sueño, como el síndrome de apnea obstructiva del sueño, son un factor de riesgo para las molestias cognitivas y para la enfermedad cerebrovascular.

En conclusión, un cerebro joven, cuerdo, exige un cuerpo sano. Debemos buscar una vida sana, en la que la alimentación adecuada y la actividad física regular desempeñan un papel fundamental. También debemos mantenernos mentalmente sanos, desafiando a nuestro cerebro con problemas y ejercicios que lo estimulen adecuadamente.

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