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¿Cómo afectan las emociones a nuestra salud?

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Demasiado estrés puede enfermarnos físicamente. Y un sistema inmune debilitado puede causar trastornos mentales. La psiconeuromunología es la ciencia que estudia estas interacciones. Hay mucho por descubrir, pero la relación entre bienestar psicológico y físico es estrecha.

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Hay un fondo de verdad en el máximo que dice que algunas características de personalidad, como el optimismo, y de estilo de vida, como el control del estrés, pueden tener un impacto positivo en nuestra salud – y no hay nada de esotérico o “new age” en eso.

Esta idea, que comenzó siendo una creencia basada en la llamada sabiduría popular, ha sido durante mucho tiempo vista con desconfianza por gran parte de la comunidad científica. Pero hoy, después de décadas de estudios, la psiconeuromunología (o psiconeuroendocrinoimunología), una ciencia reciente e interdisciplinaria, ha confirmado la verosimilitud de la teoría.

Los estados emocionales pueden desencadenar una serie de cambios bioquímicos en el organismo, afectando directamente al sistema inmunitario. Por lo tanto, pueden ser factores de riesgo o agravamiento de enfermedades físicas. “Las emociones, positivas o negativas, son estados transitorios que incluyen una componente subjetiva – lo que sentimos, un componente de comportamiento – como reaccionamos –, pero también un componente fisiológico, que es provocada por un estado de activación del organismo, asociado al procesamiento de la emoción a nivel cerebral”, desarrolla la psiquiatra Silvia Ouakinin.

El proceso es complejo e implica sistemas y mecanismos con nombres complicados: centros cerebrales corticales y subcorticales, sistema nervioso vegetativo, eje neuroendocrino y mediadores químicos, como las citoquinas. Pero, simplificando, se sabe que “hay un funcionamiento en red, designado por la red psico-neuro-endocrino-sistema inmunitario, que permite comprender la influencia de las emociones sobre el enfermar”, explica la médica, pese a la gran variabilidad de factores individuales, aún no ha permitido esclarecer todos sus mecanismos.

Esto se traduce en resultados de estudios que no siempre son similares. Hay muchas incertidumbres, pero una de las explicaciones más consensuadas de esta interferencia de las emociones en la salud está relacionada con la inflamación. “Los estados emocionales alterados, al actuar como agente desencadenante del estrés psicológico, pueden, a través de su acción a nivel de esta red inmuno-neuro-endocrina, alterar la respuesta inmune y conducir a un perfil proinflamatorio”, adelanta la psiquiatra Mariana Marinho, del Hospital Magallanes leemos, en el puerto.

“Y la cronicidad de estos procesos puede contribuir al desarrollo y mantenimiento de diversas patologías ‘físicas’, como la hipertensión arterial, la dislipidemia, la diabetes mellitus, la enfermedad cardiovascular, la osteoporosis y la patología oncológica.”

Un camino de doble sentido

La relación causal entre el sistema nervioso e inmunitario es bidireccional. Lo que significa que, al mismo tiempo que los estados emocionales pueden interferir en la salud y la enfermedad del cuerpo, también los procesos fisiológicos y biológicos del cuerpo pueden tener un impacto en el funcionamiento psicológico, emocional y mental.

Esta segunda idea siempre ha sido más aceptada, en la medida en que se llegaba a la conclusión de que, naturalmente, cuando nos sentimos enfermos o recibimos un diagnóstico de enfermedad crónica, Esto tiene un impacto negativo en nuestro estado de ánimo.

Pero siendo ese un factor importante, lo que la investigación reciente muestra es que es sólo una parte de la historia. También hay una desregulación neurobiológica que considerar. “La activación inmune, con el aumento de la producción de mediadores de inflamación, desencadena una serie de cambios psicológicos y de comportamiento”, avanza Silvia Ouakinin.

“Hay una serie de alteraciones del comportamiento que se desarrollan en respuesta a infecciones agudas y lesiones orgánicas y que se caracterizan por síntomas de tipo depresivo, como letargo, astenia, anorexia, inhibición, aislamiento, ansiedad”, continúa Mariana Marinho.

Según la psiquiatra, la evidencia actual incluso sugiere que el aumento de la inflamación podría dar lugar a depresión en un subgrupo importante de pacientes. Sin embargo, el impacto de los cambios en el sistema inmunitario no se limita a los trastornos afectivos, como la depresión: “también puede contribuir al desarrollo y pronóstico de otros trastornos psiquiátricos, como los trastornos de ansiedad, del sueño, psicóticos e incluso cognitivos”.

Sólo Somos uno. Las enfermedades del cuerpo y de la mente son cada vez menos separables porque el cerebro y el cuerpo también son indisociables. El resumen posible por ahora es el siguiente: sé bueno con tus células y ellas serán buenas para ti; Sé bueno contigo y eso será bueno para tus células.

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