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Cleptocracia y Cacocracia

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Carajo, el 28 de mayo de 2012 decía en mi columna de opinión en pysnnoticias.com que la cleptocracia y cacocracia ( gobiernos de los malos) prolifera en sistemas políticos degradados y caóticos que repelen a los talentosos y le abren paso a los malandrines, partidarios o amigotes ineptos. Que en el caso de la cleptocracia se trata de conductas criminales que no son individuales, oportunistas y esporádicas sino colectivas, sistemáticas, estratégicas y permanentes. Es un sistema en el cual todo el gobierno es cómplice y se organiza de manera deliberada para enriquecerse —y usar las fortunas acumuladas para perpetuarse en el poder— Para los cleptócratas el bien común y las necesidades de la población son objetivos secundarios y solo merecen atención cuando están al servicio de lo más importante: engordar sus fortunas y seguir mandando. Y no estoy de un país bananero sino de nuestro país, “donde se pone el dedo, salta la pus”, seguimos viviendo igual o peor que antes.
Que “La cleptocracia, es una constante amenaza para la democracia y el Estado de Derecho en países en vías de desarrollo. Que no es sólo propio de las dictaduras, sino además, embrión de ella a partir de la democracia”.
La cleptocracia (del griego KLEPTEIN sin ánimo de ladrón y KRATOS gobierno), es el sistema de gobierno donde con nombre de partido político, coalición, grupo económico o político, sean estos explícitos o secretos, una banda de ladrones administra el poder público o privado aprovechándose de todas las oportunidades de la gestión para el enriquecimiento personal, familiar y de los grupos vinculados.
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Los cleptócratas, por su propia naturaleza delincuencial, buscan constituir gobiernos absolutistas y cerrados a la fiscalización, discrecionales en el manejo de los recursos y sin transparencia en su gestión y hacia los ciudadanos. Una constante es el abuso del poder para manipular los procesos políticos, sociales, económicos y administrativos; se organizan en distintos sectores y niveles del poder estatal y de la sociedad civil, estructuran sistemas globales, regionales, nacionales y locales, por eso, cuando se les agota un régimen de privilegios no dudan de pasar o crear otro régimen, sea este centralizado, descentralizado o autónomo, buscan que el sistema sirva a sus fines.
Los cleptócratas llegan a la cima del poder por la vía de elecciones, aclamaciones y arreglos reglamentarios, compran a la prensa, incluso se dotan de instancias pseudo fiscalizadoras; esta gavilla de ladrones, con habilidad y cinismo integra el poder público con el fin de lucro de empresarios privados, entre otros, la integran viejos y mafiosos políticos asociados a nuevos políticos procreados y criados con las mismas mañas, sobresalen los gánsters de cuello blanco, los osados nuevos y muchos viejos reincidentes, se muestran dinámicos los mutantes de partidos e ideologías, de dictaduras y democracias, también ensayan y merodean entrar los oportunistas de siempre, merodean sin rubor los nuevos profesionales generalmente faltos de capacidad y ávidos de poder y estatus, no faltan también los caviares y dirigentes populares adulones, mediocres y vividores.
Detrás del poder cleptocrático se organizan los aparatos del sistema, estos están compuestos por destacamentos policiales y militares con mando, cuentan con medios de comunicación y mercenarios manipuladores y depravadores de la ideología y la opinión pública, estructuran redes de lealtades en el poder judicial prevaricador por excelencia; todos actúan con la arrogancia y la desfachatez de sentirse lavados y validados por la democracia, el olvido público y la autoridad oficial y la ley, obviamente no se ruborizan por la dimensión del prontuario.
Con “concha” hacen alarde de su modernidad y competitividad delictiva, en el contexto de la revolución tecnológica y la globalización, son herramientas infaltables en sus negocios ilícitos las tarjetas de crédito, celulares, computadoras e Internet, frecuentan clubes y fiestas exclusivas incluso salen en las páginas sociales, manejan cuentas en dólares en bancos de los paraísos fiscales; se confiesan religiosos, algunos van a misa y hacen donaciones que publicitan; periódicamente hacen cruceros de negocios vinculados y placeres relajados, se olvidan del jeen y los politos, usan ropa de marcas…
En sus relaciones sociales balbucean conceptos de moda, entre otros los de gobernabilidad, alianzas estratégicas, globalización, estabilidad macroeconómica, competitividad, convertibilidad, crisis e inflación mientras intercambian revistas de moda; son impostores de la democracia, la participación y la lucha contra la pobreza. Mientras son funcionales a las estrategias de poder del centro mundial, son asociados de estos compartiendo beneficios y la reciprocidad de sus negocios, el poder político y la protección.
El poder cleptocrático, con los millones que acumula, busca y usa sistemáticamente todas las formas lícitas e ilícitas de legitimación, renovación y perpetuación en el poder; no faltan los empresarios inversionistas con recursos de origen dudoso que solo en la política alcanzaron la mayor rentabilidad de sus negocios; en esta escuela delictiva y de polución de la mente, todos influyen y forman a sus hijos y otros vinculados que los reproducen y suceden perfeccionando mas el sistema sin necesidad de clonarse, es la pedagogía reproductora del sistema delictivo.
El Dr. Jim Besberry, Asesor del Banco Mundial- afirma que, a los cleptocrátas no les interesa el medio para llegar al poder, simplemente se desarrollan como un cáncer corrompiendo a más personas hasta que toman el control total de las instituciones- , precisa que cuando la corrupción se convierte en un habito diario, los sobornos se convierten en parte de la estructura de costos de los empresarios y en suplementos de sueldos de empleados públicos y privados.
La globalización de la corrupción constituye una de las mayores pandemias que afectan al mundo, ahí están las grandes transnacionales de EEUU entre las que destacan IBM, Enrron y Thomas Andersen, es un mal endémico en países como Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Nicaragua, Venezuela, Perú, Italia; en varios países asiáticos y africanos incluido Rusia y otros, han sido denunciados y procesados gerentes, ministros, jueces y el algunos estructuras completas de gobierno, algunos han sido destituidos, encarcelados; otros más radicales han fusilado a los corruptos sin contar otros que se suicidaron.
En América del Sur -salvando las excepciones y presunciones-, el sistema cleptocrático ha desarrollado su mayor nivel de afinidad en algunos gobiernos, sin embargo, en los últimos veinte años de democracia se han visto reiteradas y explicitas manifestaciones de corrupción en sectores de la administración pública, en los partidos políticos gobernantes, en la policía, las fuerzas armadas, en el poder ejecutivo, legislativo y judicial, en la administración de fondos públicos; no se salvaron las gestiones cerradas, discrecionales y faltas de transparencia de la empresa privada, el sector bancario, las cooperativas, ONGs y algunos gremios sindicales.
La secuela que dejan estos depredadores tiene como inventario a obras publicas con sobre precios, otras fantasmas y algunas innecesarias, licitaciones manipuladas, privatizaciones de favor, grandes delitos tributarios, desvío y saqueo de los fondos sociales, malversación de la ayuda internacional y de los créditos de fomento, tráfico de leyes, Decretos, Resoluciones y sentencias judiciales, alianzas políticas mercantiles, gestiones financieras incestuosas, quiebras y auto quiebras de bancos, lavado de dinero, protecciones al narcotráfico; todos amparados en la impunidad oficial y el sistema de lealtades delincuenciales y el abuso del poder.
La existencia de este sistema tanto en lo local como en lo global, en lo público y en lo privado -generalmente conocido y tolerado por la hipocresía social y protegido por el poder- agrava las condiciones de vida de los pueblos y envilece a las personas y la gestión institucional dificultando los procesos del desarrollo en desmedro de los más pobres y humildes.
Para superar la gravedad de esto, es necesario que los nuevos líderes definan integralmente estrategias, políticas, programas, proyectos y acciones específicas y drásticas en la prevención y sanción del delito. La educación formal y familiar basada en nuevos valores y la capacitación integral para ser verdaderamente ciudadanos es fundamental para forjar hogares y pueblos felices. La utopía es trabajar en una nueva ética y responsabilidad por el interés y el bienestar público y el desarrollo humano.
Cuanta razón tenía y muchos imbéciles decían que estaba exagerando, ahora que dirán? No compran vacunas, pero sí a la prensa!!!
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Jaime Uribe Rocha Periodista y columnista en medios escritos, experto en marketing político

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