El consumo de chocolate, café, té y vino ayuda a prolongar la esperanza de vida, pero siempre que sean ingeridos con un suplemento de zinc. Es la conclusión de un nuevo estudio internacional.

Un equipo internacional de investigadores liderado por Ivana Ivanovi-Burmazovi, de la Universidad de Erlangen-Nuremberg (FAU en sus siglas en Inglés original), en Alemania, ha constatado que el zinc puede activar una molécula orgánica en el chocolate, el café, el té y el vino que ayuda a proteger al organismo del estrés oxidativo.

El estrés oxidativo está directamente relacionado con el envejecimiento y de algunas enfermedades graves.

Ya el zinc es un mineral ligado a un mejor rendimiento físico, así como a la salud de cabello, uñas y piel. Con una intervención a nivel del metabolismo celular, el zinc ayuda a regular enzimas fundamentales para el buen funcionamiento del sistema digestivo, por ejemplo, contribuyendo a la pérdida de peso, y también neutraliza los efectos de los llamados radicales libres, que están asociados a diversas enfermedades.

Y cuando se combina con el chocolate, el café, el té y el vino, el cinc “puede proteger contra el super-óxido responsable por el estrés oxidativo”, explica el comunicado de la FAU sobre este estudio internacional.

“El zinc activa de los grupos hidroquinona” que se encuentran en los polifenoles presentes en esos cuatro productos, o sea, el compuesto orgánico que es el responsable del olor y el sabor, se notan los investigadores.

Así, se produce “una protección natural contra el super-óxido, un sub-producto de la respiración celular humana que daña las propias bio-moléculas del cuerpo, por ejemplo las proteínas o lípidos, así como el genoma humano”, añaden.

En el artículo científico publicado en la revista Nature Chemistry, se subraya que la hidroquinona aislado no es capaz de “romper el super-óxido”. Pero cuando se combina con el cinc, se crea “un complejo de metal” que “imita la acción de la enzima superóxido dismutasa (SOD)” que, por su parte, protege el cuerpo “de los procesos de degradación causados por la oxidación” y que tiene “un efecto anti-oxidante”, apuntan los autores del estudio.

De este modo, “el super-óxido puede ser metabolizado y el daño para el organismo prevenido”, evitando el estrés oxidativo, afirman.

Este descubrimiento puede dar lugar al desarrollo de medicamentos basados en zinc, pero también abre la puerta a la opción de añadir suplementos de este mineral la comida enriquecida con hidroquinona.

“Es, sin duda, es posible que el vino, el café, el té o el chocolate puedan estar disponibles en un futuro con cinc añadido”, dice Ivana Ivanovi-Burmazovi. Sin embargo, el exceso de alcohol puede “destruir los efectos positivos de esta combinación”, alerta la investigadora.

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