Inicialmente mi análisis me puso en la línea de identificar un intento de “caracazo”. Había muchas señales que lo confirmaban y hasta ayer la situación parecía ir más o menos en esa línea, luego me llegaron varias informaciones graves:
Chile
1.- Habrían entrado a Chile entre 5.000 y 6.000 venezolanos implantados entre los refugiados. Personas con preparación en sabotaje, combate urbano, inteligencia. Dotados de amplios recursos económicos en asociación con el tráfico de drogas.
2.- Su misión. Destruir empresas y entidades emblemáticas relacionadas con intereses norteamericanos: Walmart, Coca Cola.
3.- Destruir los componentes del funcionamiento del Estado: Metro, transporte público, energía eléctrica, redes de bancos.
4.- Establecer control territorial en asociación con grupos de traficantes de droga, contrabando, tráfico de personas.
5.- Se habrían detectado alrededor de 700 infiltrados, los que habrían sido expulsados.
La motivación sería destruir el “ejemplo de éxito neo liberal” y “vengar la participación de Piñera en Cúcuta y en el grupo de Lima.
Nuestras debilidades:
1.- Una clase política que incluye personas corruptas y otras con ambiciones de poderes insaciables e inalcanzables.
2.- Un gobierno políticamente incompetente enfrentando una insatisfacción social y económica que no logra entender.
3.- Ayudistas en Chile, pocos pero bien entrenados e incondicionales: Partido Comunista con su brazo armado, el FMR; grupos anarquistas y otros nihilistas.
4.- FFAA sin experiencia en control de disturbios y arrinconada por organismos de DDHH y por la prensa que en su mayoría es susceptible a los mensajes de izquierda.
Situación actual:
1.- El Estado ya no controla varias ciudades.
2.- Las FFAA no han logrado restablecer el control estatal.
3.- El movimiento subversivo ha ido encontrando mayor apoyo en algunos segmentos políticos y sociales.
Lo que viene:
El empujón final que vendrá en los próximos días. Cortes de energía eléctrica, desabastecimiento de víveres, incapacidad para moverse, empresas detenidas, población asustada.
Es lo que podría decir por ahora. Por favor, no me odien, no soy el culpable, solo el mensajero.
AUTOR:  FERNANDO THAUBY
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