CAOS TOTAL

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El Peru se desangra herido por el caos que está acabando con la armonía en nuestra sociedad. El dolor se asoma en el país por donde se camine.

El caos reina en nuestra gloriosa nación en todo orden de cosas: Se enarbolan las banderas “contra la corrupción”, enlondando nuestra historia con el uso y abuso de las detenciones preliminares y prisiones preventivas que suenan a persecuciones políticas; el lamentable suicidio de quien fue dos veces presidente del Perú, un exmandatario con pedido de prisión preventiva ingresado en una clínica, mientras otro expresidente se pasea borracho en los Estados Unidos con un velo de sospechosa impunidad.

El caos reina en la educación de los niños y jóvenes con los cuestionados libros,  con el asunto del enfoque de género, se sienten vientos de censura contra la Ministra del sector; el conflicto de las Bambas sigue latente y todo esto sucede en un total desgobierno.

Pero el caos sigue: un fiscal sería investigado por continuar diligencias contra un ciudadano fallecido, en medio de un interminable desfile de detenidos y con el peligro de posibles fugas.

Aquí no termina el caos que nos invade: la inseguridad ciudadana nos desborda, la violencia se instala, los feminicidios no paran.

Reina el caos y el río se revuelve, los intocables ganan; dos Cardenales liderando la Iglesia; el país se divide entre izquierdas y derechas enfrentadas.

Como lo he venido diciendo reiteradamente en mis columnas de opinión, este caos es lo que buscan las ideologías trasnochadas que pretenden sembrar el anarquismo en el país, con la intención de romper el actual sistema para instaurar un “nuevo orden social”, enarbolando falsas banderas de democracia y llenándonos de frases edulcoradas.

Nuevamente me pregunto: Dónde está el sentido común de las cosas? Dónde están los sabios y los líderes de nuestra nación?

Necesitamos reflexionar, virar los objetivos sociales hacia la verdadera moralización con valores;  enarbolar la bandera de la justicia con respeto al derecho y a las instituciones, educar a los niños y jóvenes inculcándoles el respeto por el prójimo y el amor a nuestra nación.

En esta semana Santa de fe, oremos porque nuestro hermoso Perú cierre sus heridas y camine honroso hacia sus doscientos años de vida republicana.

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