La toxina botulínica, conocida popularmente como Botox, es amada por hombres y mujeres que buscan combatir las temidas arrugas, pero los beneficios de su aplicación pueden ir mucho más allá de la estética.

La toxina se aplica en el músculo y su efecto promueve una relajación temporal en el lugar. Así, el músculo deja de hacer movimientos, lo que impide que una arruga dinámica se transforme en una plica de estática.

Pero el botox puede tener muchas otras utilidades, además de combatir las líneas de expresión. De acuerdo con la esteticista Jordana Shelps, la toxina también puede ser utilizado en tratamientos de salud.

Ella explica que el botox está indicado en los casos de bruxismo, ATM, sonrisa gingival, hiperhidrosis (exceso de sudor) y hasta para la reducción de los dolores de cabeza en personas con crisis de migraña. “En casos de migraña crónica, el botox provoca un alivio en la parte muscular reduciendo significativamente los dolores de cabeza”, indica Shelps.

Casi todas las personas pueden hacer uso de la toxina y disfrutar de los beneficios. “Es contra indicado sólo para mujeres embarazadas o aplicación en los sitios de infección y para los pacientes con alergia a los componentes del producto”, agrega la experta.

En todos estos casos, la aplicación se hace, generalmente, cada cuatro meses. Aún así, es necesario tener cuidado, ya que, a largo plazo, el organismo puede crear resistencia al producto, que se puede dejar de provocar el efecto esperado.

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