Los jueces le declararon la guerra al Presidente brasileño, y él no se hace rogar. Usa a sus seguidores, en las calles o en Internet, para enfrentarlos, y tratar de demoler a Sergio Moro. Siempre con la amenaza de un golpe militar.

Bolsonaro

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, participó este domingo en una manifestación en Brasilia contra el Tribunal Supremo y el Congreso, haciendo ataques también al ex ministro de Justicia Sergio Moro, que hizo declaraciones durante cerca de nueve horas el sábado, en la vigilancia de la Policía Federal de Curitiba, al que se cree que presenta pruebas de que Bolsonaro interfirió en la actividad de la policía.

Una vez más, el Presidente hizo la amenaza, nada velada de golpe militar. “Tenemos las Fuerzas Armadas al lado del pueblo, por la ley, por el orden, por la democracia, por la libertad”, dijo a los partidarios, al salir del Palacio de la meseta para unirse a la manifestación, donde entre otras cosas se escuchaba “fuera [Rodrigo] Maya”, el alcalde de Diputados, “Moro traidor” y “mito”. “Llegamos al límite, no hay más conversación, de ahora en adelante, no sólo exigiremos, haremos cumplir la Constitución”.

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“Es una manifestación espontánea por la democracia”, dijo El Presidente Bolsonaro en una live en las redes sociales.

El Tribunal Supremo Federal ha lanzado una ofensiva contra el Presidente. El juez decano de la corte, Celso de Mello, autorizó una investigación para investigar los cargos presentados por Sergio Moro de que el Presidente habría interferido en la Policía Federal, de los que dice tener pruebas. Y subió la apuesta imponiendo un plazo de cinco días para que Moro fuera a hacer declaraciones – en lugar de los 60 días a los que tendría derecho. Moro fue a cumplir esa exigencia al día siguiente, que era sábado.

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Esto ya después de que el Supremo, a través de otro juez, impidiera la toma de posesión del nuevo director de la Policía Federal elegido por Bolsonaro, Alexandre Ramage, amigo de los hijos del Presidente – una acción que fue interpretada como declaración de guerra por la entourage del Presidente.

El fin de semana, otro juez del Tribunal Supremo, Luís Roberto Barroso, suspendió por diez días la orden del Palacio de la meseta para expulsar del Brasil a 34 diplomáticos venezolanos que representan al Gobierno de Nicolás Maduro.

Ha habido protestas de partidarios de Bolsonaro fuera de las casas de los jueces del Tribunal Supremo, y ataques en las redes sociales. Esta manifestación fuera del Palacio de la meseta – siempre hay partidarios del Presidente allí, esperando intercambiar unas palabras con su ídolo – se inscribe en este clima de guerrilla política.

Bolsonaro volvió a atacar a los gobernadores por aplicar medidas de aislamiento social contra covid-19 – aunque muchos han suavizado las restricciones – y afirmó que” Brasil en su conjunto reclama vuelta al trabajo”, relata el diario Estado de São Paulo.

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