Una nueva investigación sugiere que tomar café puede ser una buena receta para suavizar la rosácea, una condición inflamatoria que deja la piel con manchas rojizas, especialmente en las mejillas, nariz, frente y barbilla. El descubrimiento se basa en un análisis del riesgo de la rosácea y los hábitos alimentarios que analizó a más de 82 mil mujeres entre los años 1991 y 2005.

En cuanto a la cantidad de café necesaria para reducir el riesgo de la rosácea, el estudio observó que cuanto más cafeína consumida mejor el efecto.

Los participantes que bebían cuatro o más tazas de café al día tenían una reducción de 23% en la probabilidad de tener rosácea en comparación con aquellos que consumieron menos de una taza al mes.

El café descafeinado no fue asociado a un riesgo menor de la rosácea. Así como la cafeína del té, refrescos y el chocolate también no hace la diferencia.

El estudio dirigido Wen-Qing Li, asistente de dermatología y epidemiología de la Universidad de Brown en Providence, desafía la creencia de que la cafeína y bebidas calientes de cualquier tipo deberían evitarse por aquellos que sufren con la enfermedad.

El médico Robert Kirsner, presidente del departamento de dermatología y cirugía cutánea de la Universidad de Miami Miller School of Medicine, sugiere que, aunque los resultados son intrigantes, deben ser interpretados con cautela.

Kirsner, sin embargo, dijo que los hallazgos pueden “ayudar a orientar a los pacientes en relación con la elección de alimentos” y pueden conducir a nuevas terapias que involucran café.

¿Qué es la Rosácea y cuáles son los signos?
La Rosácea, una enfermedad vascular que deja la piel de color rojizo, que afecta a más mujeres que en hombres y suele ser más común entre los 30 y 50 años de edad.

Según la Sociedad Brasileña de Dermatología, el origen de la rosácea aún no se conoce y hay una posible predisposición genética, siendo más común en los blancos y descendientes de europeos. Las personas con rosácea también pueden presentar nódulos, pus, golpes y pequeños vasos.

Factores psicológicos, como el estrés y el nerviosismo también pueden aumentar la posibilidad de un empeoramiento de la rosácea.

El diagnóstico de la enfermedad se realiza por el dermatólogo a partir de la observación de los signos y síntomas presentados. Los exámenes adicionales pueden ser solicitados por el médico.

Algunos de los signos de rosácea son:

Enrojecimiento y sensación de calor en la piel;
Aumento de la sensibilidad de la piel;
Hinchazón de la cara;
Presencia de pequeños pequeños vasos en la cara;
Lesiones elevadas en la piel que pueden contener pus;
Aumento de las glándulas sebáceas;
Piel más seca.

Tratamiento para la rosácea
Aunque no hay cura, hay tratamiento y control, con muchos avances recientes. El tratamiento se inicia con jabones adecuados; protector solar con alta protección contra los rayos UVA y UVB y el uso de antimicrobianos tópicos y antiparasitarios.

Láser y luz pulsada son también otras opciones de tratamiento. El médico dermatólogo es el profesional capaz de evaluar el grado, la fase y la persona como un todo para indicar el mejor

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