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Salud

Autismo. Las muchas dificultades y desafíos constantes de vivir en un mundo aparte

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Los casos más graves de esta patología a menudo están marcados por comportamientos extremadamente repetitivos y autoagresivos. Las formas menos graves incluyen situaciones diagnosticadas como un trastorno del desarrollo global o síndrome de Asperger.

Una interacción social reducida, un déficit de comunicación y una imaginación y capacidad simbólica limitadas. Esta es la tríada de trastornos que generalmente afecta a un niño autista. “Actualmente”, comienza explicando la psicóloga Adriana Campos,” no hablamos de autismo sino, sí, de trastornos del espectro autista (PEA), debido a la gran variabilidad de características que presentan los sujetos que padecen esta condición”, aclara la especialista. En realidad, el espectro del autismo es amplio.

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Puede variar desde casos muy graves, caracterizados por comportamientos extremadamente repetitivos y auto-agresivos, hasta formas menos graves, como situaciones diagnosticadas como trastorno global del desarrollo o síndrome de Asperger. Sin embargo, todos tienen un conjunto de características comunes, más o menos pronunciadas. “Interacción social reducida, problemas de comunicación verbal y no verbal, y actividades e intereses limitados o inusuales”, describe.

Según Adriana Campos, los niños autistas ” a menudo tratan a otras personas como si fueran objetos inanimados, exhiben comportamientos repetitivos, no miran a los ojos o interactúan con otros niños. La ecolalia [lenguaje que consiste en repetir literalmente lo que se escucha] es también un tipo de lenguaje muy común. Además, manifiestan gran confusión entre los pronombres tú y yo”, dice el psicólogo. A partir del nacimiento o el desarrollo en los primeros dos años y medio de vida, el autismo afecta a aproximadamente uno de cada 150 niños, según datos de Estados Unidos, y los niños son de cuatro a cinco veces más afectados que las niñas.

Hoy en día se sabe poco sobre las causas que conducen al autismo. “Los trastornos del espectro autista no son el resultado de una sola causa, hay cada vez más evidencia de que pueden ser causados por una variedad de factores, como factores genéticos y ambientales”, dice. “Es posible tener factores hereditarios con una contribución genética compleja y multidimensional”, argumenta la Asociación Portuguesa de Trastornos del Desarrollo y autismo (APPDA).

“Algunos factores prenatales como la rubéola materna y el hipertiroidismo y factores perinatales como la prematuridad, el bajo peso al nacer, las infecciones neonatales graves y/o el trauma del nacimiento pueden tener una gran influencia en la aparición de trastornos del espectro autista”, considera esta organización nacional. Es necesario seguir desarrollando la investigación global sobre el autismo, pero ya existe, en este momento, una conclusión importante que reúne el consenso de la comunidad científica.

¿Cómo se diagnostica?

Al contrario de lo que se ha supuesto desde hace algún tiempo, no existe una relación causal entre las actitudes y acciones de los padres y la aparición de trastornos del espectro autista. Existen varios trastornos del espectro autista y, por lo tanto, el diagnóstico será diferencial para cada uno de ellos. Sin embargo, según el “Manual de diagnóstico y estadísticas de trastornos mentales”, existen varios criterios diagnósticos para el trastorno autista:

– Déficits cualitativos en la interacción social

Se manifiestan por al menos una de las siguientes características:

– Marcado déficit en el uso de múltiples comportamientos no verbales, como el contacto visual, la fácil expresión, la postura corporal y los gestos que regulan la interacción social

– Incapacidad para desarrollar relaciones adecuadas al nivel de desarrollo

– Ausencia de la tendencia espontánea a compartir placeres, intereses u objetivos, como no mostrar, traer o indicar objetos de interés

– Falta de reciprocidad social o emocional

– Patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados

Se manifiestan por al menos una de las siguientes características:

– Absorber la preocupación por uno o más patrones estereotipados y restrictivos de intereses que resultan anormales, ya sea en intensidad o en el objetivo

– Adhesión, aparentemente inflexible, a rutinas o rituales específicos no funcionales

– Movimientos motores estereotipados y repetitivos, como sacudir o girar las manos o los dedos o movimientos complejos de todo el cuerpo

– Preocupación persistente con partes de objetos

– Déficits cualitativos en la comunicación

Se manifiestan por al menos una de las siguientes características:

– Retraso o ausencia total del desarrollo del lenguaje oral, no acompañado de intentos de compensación a través de modos alternativos de comunicación, como gestos o mímica

– En sujetos con habla adecuada, una incapacidad aguda en la competencia para iniciar o mantener una conversación con otros. El uso estereotipado o repetitivo del lenguaje o el lenguaje idiosincrásico son otras características

– Ausencia de juego realista espontáneo, variado, o Juego social imitativo apropiado al nivel de desarrollo

Sin embargo, en el síndrome de Asperger no se incluye este tercer criterio diagnóstico. Este trastorno implica cambios clínicamente significativos en las áreas de funcionamiento social, ocupacional y de otro tipo, pero no hay retraso clínicamente significativo del lenguaje. Alrededor de los dos años, por ejemplo, se usan palabras simples, y a la edad de tres, se usan frases comunicativas.

De acuerdo con el” Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales”, el síndrome de Asperger tampoco registra retrasos clínicamente significativos en el desarrollo cognitivo, la autonomía, el comportamiento adaptativo con la excepción de la interacción social o la curiosidad sobre el entorno infantil. Estas pautas permiten identificar algunos signos, pero depende de los especialistas el diagnóstico, que debe realizarse lo antes posible, para un buen pronóstico.

Cómo tratar

Diagnosticar el problema temprano hace las cosas más fáciles. “Aunque no hay cura para el autismo, con el tratamiento y la capacitación adecuados, algunos niños pueden desarrollar ciertas habilidades que les permiten obtener un mayor grado de autonomía”, dice la psicóloga Adriana Campos. “Las terapias o intervenciones deben planificarse de acuerdo con los síntomas específicos de cada individuo”, señala el experto. Las terapias mejor estudiadas incluyen intervenciones médicas y conductuales.

Según Adriana Campos ,” las primeras implican el uso de medicamentos, la mayoría de los cuales afectan los niveles de serotonina [compuesto químico cerebral liberado y reabsorbido por las neuronas], mientras que las intervenciones conductuales implican un trabajo intensivo por parte de los terapeutas, que buscan, sobre todo, ayudar a los niños a desarrollar habilidades sociales y lingüísticas”, aclaró. Este tipo de intervención tiene más efectos si se desarrolla temprano.

También la dieta puede desempeñar un papel relevante en el tratamiento. Algunos estudios aseguran que las dietas libres de gluten y caseína y la suplementación con vitamina B6 pueden mejorar síntomas como la falta de sueño, los comportamientos atípicos y las convulsiones. La comunidad científica ha buscado y desarrollado varias posibilidades de tratamiento y ya hay algunas opciones que pueden ser muy efectivas. Lo importante es nunca ver el autismo como un fado sobre el cual no hay nada que hacer.

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