La buena noticia es que la gran mayoría puede disminuir los niveles de colesterol malo (LDL).

Más del 50% de los adultos portugueses sufre de colesterol elevado. Y muchos no lo saben. Lo garantiza la Sociedad Portuguesa de Cardiología, que le enseña ahora cómo combatirlo.

colesterol

Somos lo que comemos.

Las grasas saturadas y las grasas transgénicas actúan directamente al alza de los niveles de colesterol LDL y, por el contrario, las grasas insaturadas aumentan los niveles de colesterol HDL (colesterol bueno). Mediante la alimentación, reduciendo la frecuencia y la cantidad de consumo de carne roja, productos de pastelería, Productos lácteos grasos y alimentos fritos y, al mismo tiempo, aumentando el consumo de frutas, hortalizas, leguminosas y cereales integrales, es posible cambiar los valores del colesterol bueno, malo y total. Además de observar las indicaciones de la rueda de los alimentos, una de las mejores referencias es que no hay colesterol en los productos de origen vegetal.

Tres fitosteroles que son nuestros amigos

Los fitoesteroles-extractos naturales de plantas con una estructura muy similar al colesterol – bloquean la absorción del colesterol por el organismo. Los alimentos enriquecidos con fitoesteroles son recomendados por varias instituciones mundiales de referencia, como la World Heart Federation, La British Heart Foundation y la Organización Mundial de la Salud (OMS), como una medida indispensable para reducir el colesterol total y el colesterol LDL. Varios estudios han demostrado que dos gramos diarios (barridos en el pan, ingeridos en un yogur) pueden reducir el colesterol en un 7-10% y sólo en dos o tres semanas, junto con el mantenimiento de un estilo de vida saludable.

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¡Diga sí a la práctica de ejercicio y diga no al tabaco!

La Sociedad Portuguesa de Cardiología es perentoria: la actividad física puede salvar vidas. El ejercicio del cuerpo durante media hora, como mínimo, varios días a la semana, desempeña un papel fundamental en el control y la prevención de factores de riesgo cardiovascular, como la presión arterial alta, la obesidad y, por supuesto, el colesterol elevado.

Otro punto de partida esencial para intervenir en los niveles de colesterol es dejar de fumar. Además de ser el primer factor de riesgo modificable en la mortalidad prematura, el tabaco, al dañar las paredes arteriales, las hace más propensas a acumular depósitos de colesterol e interviene en la disminución del colesterol bueno.

Menos estrés

El estrés es enemigo de la salud en general y del corazón en particular. Aunque no es posible medirlo con exactitud, su relación con el aumento de la presión arterial y los niveles de colesterol se conoce desde hace mucho tiempo. Los resultados de algunos estudios científicos muestran que cuando se sufre estrés pueden producirse aumentos temporales de los niveles de colesterol sanguíneo. No sólo los niveles de ansiedad hacen que el hígado lo produzca en mayores cantidades, sino que también es continuo, el organismo tiene dificultades para eliminarlo de la circulación sanguínea.

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