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Abugattás: “dióxido de cloro salvó mi vida”

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El varias veces campeón sudamericano de atletismo, Roberto Abugattás, 79 años, decidió manifestarse en favor del demonizado dióxido de cloro (ClO2), fórmula química que, según diversos testimonios, salva de la muerte por Covid-19 a miles de personas.

En momentos tan terribles para la humanidad, cuando las prevenciones, tratamientos y prescripciones médicas para detener la pandemia del coronavirus siguen siendo experimentales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los organismos de salud pública de varios países les niegan a sus ciudadanos la posibilidad de curarse de Covid-19 tomando gotas de dióxido de cloro disuelta en agua. Y Perú no es la excepción. La comercialización de dióxido de cloro está prohibida y su venta se realiza de manera clandestina. La demonizada fórmula química es señalada por sus detractores como si fuera lejía (NaClO) y, por tanto, veneno para el cuerpo humano.

Andreas Kalquer, el principal promotor de dióxido de cloro en el mundo, ha denunciado una campaña de desprestigio en su contra y contra la sustancia química que promueve como fórmula curativa de Covid-19. “Es irresponsable afirmar que la sustancia (dióxido de cloro) es tóxica. Negar su eficacia sin previo análisis y estudio científico es negarle a la ciencia una contribución de recuperación humana”, señala Kalquer. Según el promotor, el dióxido de cloro como biocida universal (sustancia destinada a destruir, contrarrestar y neutralizar la acción de cualquier organismo nocivo para el hombre) es usado hace más de 50 años, como desinfectante de agua potable y en procesamientos de alimentos y procedimientos industriales.

Desde hace tres años, por problemas de respiración – por una afección pulmonar bastante grave –, Abugattás consume dióxido de cloro para superar su dificultad respiratoria. Según nos ha contado Roberto, por el dióxido de cloro su respiración mejoró notablemente y sus actividades deportivas continuaron con total normalidad. Hasta antes de una cirugía abierta al corazón, el laureado atleta peruano entrenaba y preparaba a nuevos valores del atletismo nacional y promovía las actividades físicas en las personas mayores.

Roberto Abugattás no logra entender “por qué las autoridades no oyen los testimonios de las personas curadas de Covid-19 después de beber agua con gotas de dióxido de cloro”. “No es posible que los enfermos sean abandonados a su suerte y tengan que llamar a un médico para obtener una receta virtual que aumenta el costo de la curación habiendo opciones más baratas”, señala Abugattás. Durante la cuarentena, el deportista – cuatro veces campeón sudamericano de atletismo y cinco veces campeón bolivariano – ha dedicado gran parte de su tiempo a comprender todo lo relacionado con el dióxido de cloro y su efecto positivo contra el coronavirus. “Como consumidor de dióxido de cloro no puedo mantenerme al margen de las dificultades de la población sabiendo la cura que salvó mi vida”, señala Abugattás.

La pandemia del coronavirus se extiende peligrosamente en provincias. La explicación no sería otra: por el levantamiento de la cuarentena las personas comenzaron a viajar y a transportar el virus al interior del país. No obstante, para unos, las cuarentenas sirven para detener la propagación del virus y darle tiempo a los sistemas de salud. Para otros – investigadores en minoría –, nada de lo que hagan los gobiernos detendrá los efectos nocivos del virus, solo detener el mal en las puertas de las viviendas y no en la unidad de cuidados intensivos (UCI), que –por versión de unos médicos– es en la práctica –en el mayor de los casos– un pre mortis. El enfoque comunitario (la sociedad organizada desde la familia y el Estado haciendo docencia y dándole a la población posibilidades inmediatas y baratas de curación en casa) sirve para reducir el contagio y las probabilidades de desarrollo de la enfermedad.

Al margen de las teorías conspirativas y de intereses económicos detrás de las prohibiciones de medicamentos, sustancias y tratamientos baratos, para Roberto Abugattás “el Señor cambió y sanó mi vida”. Su testimonio puede ser fuente de sanación para otras personas. (Tomado de El Montonero).

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