La leucemia es un cáncer de las células más primitivas de la médula ósea – las células madre – que son las que generan las células sanguíneas.

Es el tipo de leucemia más frecuente en los países occidentales, ya que representa alrededor del 33% de los casos totales de leucemia y es una enfermedad rara en los países asiáticos. La incidencia es dos veces mayor en los hombres que en las mujeres, con edades generalmente superiores a los 50 años.

La leucemia linfática crónica es una enfermedad en la que se acumulan muchos linfocitos anormales. Dado que los linfocitos son las principales células del sistema inmunitario, según la información facilitada por la red de hospitales privados CUF.

Estos linfocitos parecen normales bajo el microscopio, pero funcionan mal. Es una enfermedad que se desarrolla muy lentamente (durante meses o años incluso sin tratamiento) y los signos de alarma, como anemia, hemorragias o infecciones, pueden tardar años en aparecer.

Los síntomas se manifiestan cuando el número de linfocitos enfermos se hace muy alto, impidiendo que la médula produzca las demás células sanas para la función normal de la sangre. El tratamiento para este tipo de leucemia tiene como objetivo reducir el número de glóbulos blancos. En la leucemia las células enfermas que se fabrican en la médula van a desbordarse a la sangre y las encontraremos en circulación. Hay varios tipos de leucemia, y la mayoría se desarrolla a partir de células que van a producir glóbulos blancos.

Con el paso del tiempo, los linfocitos anormales llenan la médula ósea, lo que dificulta la sustitución de las células normales de la sangre que están muriendo.

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Debe estar atento y consultar con su médico si presenta los siguientes síntomas:

La Anemia se produce cuando se reduce el número de glóbulos rojos en la sangre. Puede causar cansancio, dificultad respiratoria. Los pacientes también pueden ponerse más pálidos;

Las Hemorragias se deben a un número reducido de plaquetas circulantes, lo que puede causar heridas fáciles, hemorragias gingivales y hemorragias en la piel o mucosas.;

Infecciones

Los linfocitos enfermos no protegen contra las infecciones, son ineficaces. Por lo tanto, faltan glóbulos blancos eficientes para combatir las infecciones.;

– Aumento del volumen de los ganglios linfáticos y del bazo;

– Fiebre;

– Sudoración nocturna;

– Pérdida de peso.

Tratamiento

Teniendo en cuenta el estado menos avanzado o más avanzado de la leucemia linfática crónica, el equipo clínico multidisciplinar evaluará el mejor tratamiento a continuación.

Las opciones pueden incluir quimioterapia, inmunoterapia y eventualmente radioterapia.

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