Aunque la genética es preponderante en muchos problemas vasculares, los malos hábitos agravan y pueden acelerar la aparición de enfermedades.

enfermedades vasculares

Varices, hinchazón, trombosis y dolor en las piernas son algunos de los problemas vasculares más comunes, y la genética está relacionada con eso. Según la cirujana vascular y angióloga Dra. Aline Lamaita, miembro de la Sociedad Brasileña de Angiología y Cirugía Vascular, muchos de los problemas vasculares aparecen debido a una predisposición genética, pero vigilar los malos hábitos (y evitarlos) es una forma importante de precaverse:

“Principalmente los pacientes predispuestos a desarrollar enfermedades vasculares deben llevar una vida sana, evitando la obesidad y practicando ejercicios, ya que esto reduce las posibilidades de que aparezcan las varices hereditarias y otros problemas de circulación más graves, como la trombosis”, afirma. El médico enumera cinco factores que contribuyen a la aparición de este tipo de enfermedad.

Sedentarismo: “la pantorrilla es el corazón de las piernas: con cada contracción muscular bombeamos la sangre y activamos nuestra circulación. Situaciones en las que esta musculatura se detiene durante mucho tiempo pueden causar retención de líquido en las piernas, lo que provoca hinchazón, piernas pesadas, cansadas y un aumento de la predisposición a desarrollar varices y trombosis venosa”, afirma el médico.

Y para cambiar ese cuadro no necesita ser atleta profesional, ya que los ejercicios de bajo impacto son beneficiosos, porque la contracción de la musculatura en caminatas, por ejemplo, entre otros beneficios, aumenta la velocidad del flujo de sangre en las venas, mejorando el retorno de la sangre al corazón.

– Fumar: el cigarrillo también puede causar problemas circulatorios tales como arteriosclerosis (que afectan a las arterias de la pierna) y tromboangeite obliterante – trastorno que afecta a las extremidades del cuerpo. “En ambos casos, existe el riesgo de tener que amputar la extremidad (como piernas, pies y manos)”, explica. La doctora enfatiza que la nicotina está relacionada con la disminución del grosor de los vasos sanguíneos.

“Además, el monóxido de carbono ofrece un factor de riesgo adicional al reducir la concentración de oxígeno en la sangre. Todo este proceso puede causar complicaciones para el funcionamiento normal de los vasos sanguíneos, que son más susceptibles a la obstrucción y pueden dar lugar a procesos de trombosis, sobre todo cuando hay factores de riesgo involucrados”, afirma el médico. Algunos estudios también sugieren que la exposición al humo del cigarrillo provoca la activación de las plaquetas y la estimulación de la cascada de coagulación, por lo que hay un aumento en la incidencia de trombosis arterial en los fumadores. “Al mismo tiempo, las propiedades anticoagulantes naturales se reducen significativamente”, comenta. Otra complicación del cigarrillo es que dificulta el importante papel de la sangre en el proceso de cicatrización, después de cirugía y procedimientos. “El vaso más estrecho tiene un flujo menor de sangre y el suministro de oxígeno a los tejidos se ve afectado. Esto dificulta la cicatrización y puede causar necrosis de la piel. Varias sustancias en el cigarrillo dificultan la formación de fibroblastos, células vinculadas al proceso cicatricial”, comenta.

– Obesidad: las personas obesas están más dispuestas a desarrollar varices debido a la cantidad de sangre en sus venas que se eleva. Además,la grasa acumulada en los vasos sanguíneos también provoca un mal flujo. Además de las varices, otra complicación que puede surgir entre obesos es la trombosis causada por el mal bombeo de la sangre a todo el cuerpo, lo que provoca enfermedades relacionadas con el sistema vascular.

– Traumas en las extremidades inferiores: “los grandes traumatismos también son factores de riesgo importantes para la trombosis venosa profunda, no sólo por el impacto en los vasos sanguíneos, sino también por el tiempo que el paciente permanece inmóvil en la cama después del accidente”, afirma. Además, el impacto en las venas puede dificultar la circulación sanguínea y favorecer la aparición de varices.

– Uso continuado de anticonceptivos: la unión entre la trombosis y la contracepción es que la hormona anticonceptiva altera la circulación y aumenta el riesgo de formación de coágulos en las venas profundas dentro de los músculos. “Cuando ese trombo se suelta y se desplaza hasta el pulmón, se le llama Embolia Pulmonar (EP) y en muchos casos es fatal”, añade la doctora. Un estudio publicado en la revista especializada The BMJ Today, y que fue conducido por investigadores británicos, muestra que las mujeres que toman anticonceptivos orales combinados que contienen drospirenona, desogestrel, gestodeno y ciproterona, tienen un riesgo de trombosis venosa cuadruplicado en relación a aquellas que no toman la píldora.

“El riesgo es casi duplicado en relación con las mujeres que toman anticonceptivos orales de estrógenos más antiguos que contienen levonorgestrel, noretisterona o norgestimata”, cuenta La médica. Según la angiólogo, a diferencia de lo que se pensaba, los medios alternativos de administración de estas hormonas, como los pegamentos, los implantes y los anillos no disminuyen el riesgo: “en General, estos métodos tienen un riesgo mayor en relación a los anticonceptivos más antiguos (a base de levonorgestrel), pero más bajo en relación a los anticonceptivos modernos (anticonceptivos combinados de microdosagem)”, explica la médica. “Consulte siempre con su médico de confianza y háblele de su anticonceptivo. Todo medicamento está sujeto a complicaciones y la decisión de si el riesgo/beneficio de esta droga vale la pena se hace entre usted y su médico”, concluye.

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