¿Es el Perú un país de violadores? #PERÚPAÍSDEVIOLADORES

0
162

La desgracia nos rodea cada mañana y cada noche a la hora del noticiero, el sufrimiento se disipa una vez más en el aire tratando de pasar desapercibido ¡y nosotros se lo permitimos! Hablamos de sangre a la 1, a las 2, a las 3, incluso a la hora de comer con colegas o amigos, padres o hijos. Hemos creado un entorno catastrófico donde la violencia genera más violencia y menos empatía, donde los enfermos son considerados sanos y las víctimas, causantes.

No es la primera vez que se viola. No es la primerA vez que se mata. No es la primera vez que nos invaden noticias inhumanas y comentarios llenos de indignación. No es la primera vez que el peruano se pregunta ”¿Hasta cuándo?”

En estos últimas días han llegado hacia nosotros noticias de distintas índoles, entre ellas muchos casos de violencia de género, asesinatos, robos, entre otros, pero la más reciente y la que ha generado gran polémica ha sido la violación que cometió Marco Luza Segundo (45) contra una empadronadora, en el distrito de Villa El Salvador, este hecho -como era de esperarse- causó revuelo entre la población y los medios periodísticos. ¡Es el colmo, que además de la pésima coordinación, organización y logística, que tiñó de burla al censo del pasado 22 de octubre, una empadronadora sea víctima de violación! ¿Bajo qué condiciones se estuvo trabajando? y refiriéndonos al acusado ¡Cómo un ser humano puede llegar a un grado tan alto de nocividad y lo más triste… no ser consciente de ello! Sin apartarnos mucho del tema, este acontecimiento fue el que encandiló más la esperada marcha Ni Una Menos, la cual se aproxima este 25 de Noviembre y vuelve a las calles con más fuerza que nunca.

Al ver cómo una persona, la cual está llevando a cabo una labor pública, es agredida de una manera tan grave y peor aún sobornada con 1000 soles por parte del INEI, entidad que la contrató, a cambio de su silencio y dignidad, es natural que el país se alarme. Como consecuencia de estos cuestionables actos se ha hecho tendencia el polémico HT #PerúPaísDeVioladores, pero ¿a qué nos referimos con esto? El problema está aquí y en las distintas representaciones que se le está atribuyendo.

Muchas personas manifestaron que el HT no debe ser tomado como un tema personal, sino como un acto de conscientización de la realidad que está atravesando nuestro país, por consecuencia fue halagado y aplaudido por un sector que entiende el significado real, el cual tiene como objetivo: escandalizar, dar de que hablar, tal como lo hace la polémica generada por una agresión física, psicológica o sexual. Este fue el caso de Ricardo Cuenca, Tatiana Astengo, entre otros personajes que defendieron y respaldaron esta tendencia; sin embargo otro sector dentro del cual se encuentran una variedad de personajes públicos como periodistas, políticos y más, dijeron que el mencionado HT era una generalización bárbara que aludía su integridad como personas, una frase inadecuada para el caso. Tal fue el manifiesto de Juan Carlos Gonzáles, presidente de la Comisión de Ética del Congreso, quien dijo que el Perú no es un país de violadores sino de penas ‘ligeras’. Otros usaron un lenguaje soez y brusco tildando a las feministas de ‘feminazis’. Así fue el caso del periodista Christian Bayro de ATV, quién llenó las redes de insultos y amenazas contra los/as que marchan por NO violencia.

La discrepancia continúa a causa de este crudo, pero cierto, lema. Cuesta aceptar la realidad y afrontar que nuestra sociedad decae y somos testigos de ello al presenciar cómo bebés desde los 2 meses son ultrajadas por sus propios padres, cómo se protege al victimario a través de penas poco justas y se critica a la víctima por estereotipos menores ¿Qué clase de mundo es este que solo funciona con indignación? ¡Sea es así, pues! Respaldemos #PerúPaísDeVioladores ¡Causemos entonces indignación ante el Congreso de la República, ante el Presidente, ante el Perú y el mundo entero! ¡Pidamos leyes más drásticas para castigar crímenes despreciables! ¡Pidamos justicia! Seamos juntos la unidad para la construcción de una moral más decente y una educación más consistente.